dimecres, 26 de gener de 2011

Presencias vegetales

diumenge, 23 de gener de 2011

Zombis y nazismo

¿No serán los zombis una representación apocalíptica de los desposeídos de la sociedad (pobres, marginados, indigentes, drogadictos, inmigrantes, etc.), ante los cuales se puede ejercer la más tremenda de las violencias? "No son humanos", se dice y se insiste sobre los zombis, a pesar de que tienen olfato y comen (carne humana, o eso intentan, pues no pueden digerir nada con su cuerpo reventado y desmembrado en mayor o menor medida -¿alguien recuerda a los supervivientes de los campos de exterminio nazis cuando fueron liberados?-) y de que su apariencia es casi-humana aunque repulsiva... Su manera de moverse puede parecer la de unos yonkis colocados que deambulan, la de enajenados y hambrientos en la indigencia... Seres que dan miedo y producen repulsión a una sociedad cada vez más deshumanizada y paranoica. Pues bien, estas palabras, "No son humanos", son las mismas o similares a las que en otro tiempo usaron los nazis para acabar con los "diferentes": judios, gitanos, retrasados mentales, enfermos, homosexuales, etc.

Si uno se fija bien, los zombis constituirían a la masa que deambula por las calles en la exitosa serie televisiva The Walking Dead, y los pocos supervivientes serían "la minoría", los escogidos, los supervivientes. ¿No serán los zombis la imagen infernal de la pobreza y de la marginación que se quiere instalar en el inconsciente colectivo en este contexto que vivimos de crisis brutal económica planetaria? ¿No se estará preparando el terreno en el inconsciente de las personas para la posibilidad de ejercer una violencia ilimitada y exterminadora hacia los diferentes, en este caso representados como muertos vivientes? Estos diferentes serían los desposeídos en una sociedad como la nuestra sumergida en el infierno del capitalismo financiero actual, los desechos de la crisis, el escalafón más bajo, los parias, ante una minoría, la de los más fuertes, en el sentido darwinista-económico. Esta élite de escogidos tendría carta blanca para exterminar a esa horda de monstruos inhumanos... Pero esos monstruos... ¿no son quizá la encarnación simbólica de lo que no quiere ver y le da asco a la sociedad, y cuyo aumento exponencial, a medida que el darwinismo económico va imponiendo planetariamente su ley, es ya una realidad? Drogadictos, pobres buscando comida en las bolsas de basura, inmigrantes, "diferentes" en definitiva... ¿Ese chivo expiatorio no será el que personifican los zombis de una manera amplificada y terrible?

Si, por ejemplo, en George A. Romero los zombis encarnaban a unos alienados que deambulaban en un supermercado en El Amanecer de los muertos en 1978 en el subcontexto del consumismo y materialismo norteamericanos, haciendo celebre la frase "Cuando no quede sitio en el infierno, los muertos caminarán sobre la Tierra", los zombis de la era proto-neo-nazi actual son bestias inmundas que hay que EXTERMINAR para salvar a los respetables supervivientes, sin más mensaje ni más ideas que "o ellos o nosotros". Mensaje nazi donde los haya si uno se para a pensar un poco.

Puede parecer descabellada, pero esta idea le ronda a uno por la cabeza ante el éxito sin precedentes de lo zombi en el contexto de crisis económica que hoy asola el mundo. "O ellos o nosotros"; "Los que no tienen contra los que tienen". Sería algo así como una guerra brutal y postmoderna de clases que desembocaría en una especie de solución final apocalíptica.

De momento, y para tranqulidad de la mayoría, dejémoslo en que el fenómeno zombi sólo constituye una "extraña" y singular forma de catarsis colectiva, un fenómeno donde volcar la rabia y el odio que llevan muchos dentro...

divendres, 21 de gener de 2011

Bauhaus

Lacrimosa

Efecto nocturno - Paul Verlaine


Noche. Lluvia. Un cielo lívido, acuchillado
Por mil flechas y torres al recortarse
Una ciudad gótica esfumada en la lejanía gris.
La llanura. Una picota con ahorcados ya resecos
Y que el pico ávido de las cornejas pone en movimiento,
Parecen bailar inenarrables danzas en el aire oscuro
Mientras sus pies se ofrecen al hambre de los lobos.
Hay algunas matas de espino y de acebo
Con su horrible follaje ampliamente esparcido
Sobre escenas fuliginosas de un difuso decorado.
Allí van tres prisioneros, macilentos
Y descalzos, escoltados por fornidos guardias
Cuyas lanzas y alabardas, cual pico de rastrillos,
Contra las lanzas del aguacero centellean.


[Extraído de: Paul Verlaine, Poemas saturnianos (1866) incluido en Poesía. Ed. de Jacinto L. Guereña. Colección Visor de Poesía, 2007.]

dijous, 20 de gener de 2011

*El sueño americano*

El contenido de estos vídeos puede resultar desagradable, dada su crudeza. En el primero destaca el contraste entre la maravillosa canción del grupo neoyorquino Suicide "I surrrender" y las imágenes del filme. El segundo vídeo pertenece a la película de culto Elephant, de Gus Van Sant.


dimarts, 18 de gener de 2011

Tim Burton: cine fantástico y gótico

Lector de Edgar Allan Poe, apasionado por la ciencia ficción y el cine de monstruos de las más distintas épocas, TIM BURTON creó un estilo propio a partir de su imaginación delirante y una empatía especial con personajes que han sido excluidos de la sociedad. Estos tienden a ser parias sociales, y son usualmente tímidos, con una complexión pálida y alocado cabello negro, similar al suyo. Suelen ser altos y estilizados, de extremidades finas y alargadas, con unos ojos muy expresivos. Este hecho se acentúa gracias a que muy a menudo muestran unas grandes ojeras, como si no hubieran dormido (por ejemplo, Edward Scissorhands, Sweeney Todd, Katrina Van Tassel, etc.). Se trata de un rasgo que el propio director acostumbra a llamar "estilo cine mudo". Otro aspecto típico que los caracteriza es su boca pequeña.

Su estilo y temas visuales están influenciados por las películas de horror de la década de 1920 a 1930, especialmente aquellas de James Whale y F.W. Murnau, junto con las películas del expresionismo alemán. Las ilustraciones de Edward Gorey son otra influencia, mientras que el motivo de cadáveres de Burton parece mostrar influencias del artista Edward Burra. A su vez, en sus obras se ve la influencia del Dr. Seuss y de las películas de Víctor Moll, en especial Las aventuras del Baron Munchaussen.

La gama de color predominante en sus películas es de dos tipos: 1) siniestra - negros, índigos (un color entre violeta y morado: llamado añil también), verdes, rojos, grises (por ejemplo, Edward Scissorhands, Batman); 2) fantástica - usando tonos pasteles y blancos contrastados con colores primarios (Charlie y la fábrica de chocolate, Mars Attacks!).

Por otra parte, cabe destacar la influencia que ha ejercido sobre TIM BURTON el director de animación checo Jan Svankmajer, autor que destaca por su trabajo con muñecos y que usa la "técnica del stop-motion", que consiste en aparentar el movimento de objetos estáticos por medio de una serie de imágenes sucesivas.

Desde el inicio de su carrera se acercó a temas que ocuparía a lo largo de su filmografía: historias góticas, fantásticas, románticas, de horror, mitos, etc., prestando siempre una atención especial al decorado, a una dirección de arte impecable.

Una de las películas que le valió sus primeros reconocimientos fue Bettlejuice (1988). La estética macabra del filme fue uno de los motivos por el que fue elegido para llevar a Batman al cine. La primera y la segunda parte fueron una muestra de su capacidad para dar vida a personajes oscuros y únicos.

Así, en 1991 nacerá el más reconocido de ellos: Eduardo Manostijeras. Este Frankenstein moderno, con sus manos de tijera, encarnado por Johnny Depp, conmovió profundamente a los cinéfilos. En esta película, la estética visual alcanza un nivel superior, la composición de color, el diseño de los lugares y la interiorización de los personajes la convierten en una obra de culto.

Luego, Burton dará vida a sus proyectos de animación, entre ellos Pesadilla antes de Navidad, la historia del rey del Halloween, tratando de convertirse en Papá Noel. Una historia poco comprendida por la crítica, pero alabada por los seguidores de la animación.

Más tarde se ocupará de adaptaciones literarias y reediciones, entre ellas: El planeta de los simios, El jinete sin cabeza y Charlie y la fábrica de chocolate, con Johnny Depp como actor principal.

La filmografía de Tim Burton como director es la siguente:

La Gran Aventura de Pee-wee (1985)
Beetlejuice (1988)
Batman (1989)
Edward Scissorhands (1990)
Batman Returns (1992)
The Nightmare Before Christmas (Producción Tim Burton) (1993)
Ed Wood (1994)
Mars Attacks! (1996)
Sleepy Hollow (1999)
El Planeta de los Simios (2001)
Big Fish (2003)
Charlie y la Fábrica de Chocolate (2005)
Corpse Bride (2005)
Sweeney Todd. El barbero demoniaco de la calle Fleet (2007)
Alicia en el país de las maravillas (2010)
Frankenweenie (2011) - Remake en fase de pre-producción
Dark Shadows (2011) - (Aún no confirmada)

[Elaboración propia y Fuentes diversas: Wikipedia entre ellas.]


dimecres, 12 de gener de 2011

Orgía zombi


Con motivo del inicio de la serie The Walking Dead en televisión española, uno se pregunta a qué viene esta obsesión o fascinación por los muertos vivientes y qué sentido puede tener. Sin duda, no estamos hablando de un fenómeno nuevo, sino que hay que remontarse al pasado. Ya en el año 2003 se publicó en EEUU The zombie survival guide, editada y publicada en España como Zombie - Guía de superviviencia en el año 2008. Se trata de un manual de superviviencia ante la posibilidad de una invasión de zombis. Max Brooks establece en el libro planes detallados para el ciudadano común a fin de poder sobrevivir a los zombis. Del mismo autor tenemos también la novela de terror World War Z: An Oral History of the Zombie War (EE UU, 2006), editada en castellano como Guerra mundial Z: Una historia oral de la guerra zombi, que relata una, "por suerte", ficticia guerra mundial contra los zombis. La novela se presenta como un conjunto de entrevistas a los supervivientes, agrupadas en capítulos y presentadas cronológicamente. Cada capítulo hace referencia a una gran época del conflicto, desde la aparición del "paciente cero" hasta el fin de la guerra, una década después.

La fascinación por los muertos vivientes, pues, viene de lejos. El primer exponente del género zombi en el cine lo encontramos en la película White zombie ("La legión de los hombres sin alma"), dirigida por Victor Halperin y protagonizada por el gran Bela Lugosi allá por 1932. Este género llega a su consagración con la obra maestra Night of the Living Death ("La noche de los muertos vivientes"), dirigida por George A. Romero en 1968.

En los últimos tiempos, cabe destacar las increíbles variaciones que sobre la temática zombi se han llevado al cine, como el filme 28 días después (dirigido por Danny Boyle, 2002), y su secuela -mejor quizá- 28 meses después (dirigido por Juan Carlos Fresnadillo, 2007). La innovación de estas películas es que los zombis corren como locos poseídos y no deambulan erráticamente. El resultado es: TRE-MEN-DO. Hay otros ejemplos menos afortunados del género en los últimos años, como El amanecer de los zombis (2005), dirigida por Michael Hurst. Primero fueron los zombis lentos y torpes romerianos, luego los zombis veloces; en esta entretenida pero floja película de Hurst aparecen lo que podríamos denominar "zombis epilépticos". Ya no son ni veloces ni torpes: aquí los muertos vivientes van andando con espasmos superexagerados: la carcajada del espectador está asegurada.

Sin embargo, de lo que se habla aquí es del tremendo esplendor que los muertos vivientes "han vivido" en los últimos años [y siguen viviendo: "parece que nunca mueren"], bien sea a través del cómic (con el gran ejemplo de The Walking Dead [cómic de culto que empezó a "andar" allá por 2004 y que continúa hoy en día en pleno apogeo], con guión de Robert Kirkman y dibujo de Tony Moore al principio y del gran Charlie Adlard después, y cuya adaptación para serie de TV llegó ayer a las pantallas españolas), de las marchas zombis (zombie walks) que se celebran periódicamente allende fronteras expandiendo su fascinante embrujo, a través de libros, videojuegos... y, claro está, mediante la serie televisiva The Walking Dead, recientemente estrenada en España.

¿Qué está pasando? ¿A qué se debe esta pasión por el mundo de los zombis y, en general, por el género apocalíptico en sus más diversas manifestaciones? ¿Se trata de un frikismo pasajero? Si se mira con frialdad, hay que pensar que sí. Sin embargo -alienaciones y delirios frikis aparte-, hay algo sintomático e inquietante tras esta primera reflexión. ¿Por qué se elige a los muertos vivientes?

Etnobotánicos y antropólogos han investigado informes de casos de “zombificación” en Haití, señala Dendle, autor de la Enciclopedia del Cine de Zombies y profesor asociado de inglés en Mont Alto, en el Estado de Pennsylvania (EEUU). Estos científicos han encontrado que algunos curanderos tradicionales y practicantes de vudú en esta isla producen un “polvo zombi” usando tetrodotoxina, una neurotoxina muy potente encontrada en el pez globo. La tetrodotoxina es tan venenosa que, según se informa, la cantidad encontrada en un sólo pez globo puede matar a 30 personas. La muerte ocurre por el cese de las señales eléctricas en los nervios, conduciendo a una parálisis muscular y fallo respiratorio.

En Japón, el fugu, la carne del pez globo, es un manjar muy cotizado, aunque puede ser letal si se prepara de manera incorrecta. El sesenta por ciento de las víctimas envenenadas por el fugu mueren en horas. Si una víctima sobrevive más de 24 horas, se espera que él o ella se recupere. Pero debido a que el veneno de la tetrodotoxina puede inducir a las personas a un estado similar al del coma pareciendo un muerto (mientras el enfermo permanece totalmente consciente pero completamente paralizado), hay historias de algunas víctimas del fugu siendo sacadas de sus ataúdes después de 3 días a fin de verificar su muerte.

Dendle cree que centrarse en si los zombis podrían existir evita el problema real. “Digamos que este estado a lo mejor ha ocurrido unas pocas veces en la historia, quizá una vez cada generación”, propone. “Lo más interesante es la importancia de la historia como un artefacto cultural, la forma en la que nosotros configuramos nuestras comunidades y moldeamos nuestras conductas basándonos en esta serie de historias”.

“La cosa que da miedo es esta idea de entropía, de que es contagioso”, dice Dendle. “Ellos te muerden y entonces tú mueres y te conviertes en zombi, por lo que va a extenderse. Esto se convierte en un Armagedón global con sólo un puñado de supervivientes intentando escapar. Pero no puedes estar luchando en esta ardua batalla contra un adversario exasperantemente implacable”.

Los zombis de las películas pinchan en nuestros temores apocalípticos y preocupaciones muy eficazmente”, continúa Dendle. “Ellos quitan romanticismo a las uniones entre los seres humanos y reducen la humanidad al menor común denominador, centrándose en las relaciones de poder en sus formas humanas más brutales. Esto es: “Ejerceré mi voluntad sobre ti”. Es muy nietzscheano”, según explica el experto en temática zombi.

Desde La Noche de los Muertos Vivientes, el zombi ha sido usado como una alegoría de la sociedad enferma. En la secuela de 1979 de Romero, El Amanecer de los Muertos [no confundir con la versión de 2005 antes mencionada], muchos ven una crítica al capitalismo, con zombis vagabundeando alrededor de un centro comercial, el lugar que más recuerdan de sus vidas, arrastrando sus pies al pasar por un escaparate aturdidos. Dendle también ve cómo en las películas de miedo usan al zombi como un barómetro de nuestras inquietudes culturales.

“Nosotros estamos a la defensivatodos son enemigos, amenazas; dispara primero, pregunta después”, dice. “Pueden parecer agradables, pero nunca sabes si son unos zombis o no, tan sólo tienes que actuar como si lo fueran hasta que sepas que son diferentes. El zombi de las películas desempeña en gran parte este papel y los personajes son examinados en este paranoico y defensivo camino”.

El zombi [el clásico] es lento, mecánicamente inepto, apenas puede usar herramientas, es un ludita [de ludismo], es tecnológicamente deficiente”, explica. “Pienso que esto es exactamente parte del tema: que esta generación saturada de tecnología se ha fijado en esta criatura específicamente porque hay tanta fascinación como repulsión. Debe haber algo visceralmente satisfactorio en la simplicidad del ansia e impulsos de los zombis. Y nosotros, además, debemos encontrar algo inaceptable en esto, sobre la conducta general, como lo lentos que son y lo mayores que parecen”.

Quizá lo que es más espantoso de los zombis es que, al contrario que la mayoría de las criaturas en las películas de terror, el zombi está en nosotros.

“Al contrario que los alienígenas del espacio o los demonios, los zombis parecen gente enferma”, reconoce Dendle. “Ellos parecen enfermos, insanos, intrusos contagiosos. Y pese a todo humanos. Por esto causan ese efecto en este sentido”.

Sea como fuere, el caso es que la adaptación televisiva del cómic The Walking Dead [de Robert Kirkman] ya es un hecho en España y un fenómeno global.

Podríamos quedarnos con las palabras del propio Kirkman a modo de conclusión: "Es decepcionante el hecho de que todas las películas que giran en torno a los sucesos apocalípticos que incluyen zombis siempre tengan un final, o una clara explicación de lo sucedido, restándole esto credibilidad a la situación, puesto que, en caso de ocurrir algo parecido, sería el caos lo que gobernaría y delimitaría la situación aunado a la tensión y sentimiento de desamparo que implicaría el desconocimiento de las razones que han llevado a la situación en cuestión". [El sentimiento parece el mismo que el que nos ha provocado la crisis económica global pero a otro nivel: desnudos y desamparados nos encontramos en manos de una bestia invisible llamada mercado. No hay que olvidar, sin embargo, que somos afortunados los que vivimos en el Primer Mundo: países y continentes enteros nunca han salido del más horrendo de los apocalipsis: Sudáfrica, Haití, etc.]

O tal vez con estas otras, que aparecen en la contraportada de los álbumes de la colección Los Muertos Vivientes:

"¿Cuántas horas al cabo del día pasas viendo la televisión? ¿Cuándo fue la última vez que cualquiera de nosotros DE VERDAD hizo algo para conseguir lo que quería?

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que cualquiera de nosotros NECESITÓ algo de lo que QUERÍA?

El mundo que conocíamos ya no existe.

El mundo del comercio y las necesidades superfluas ha sido reemplazado por un mundo de superviviencia y responsabilidad.

Una epidemia de proporciones apocalípticas ha barrido la Tierra haciendo que los muertos se levanten y se alimenten de los vivos.

En cuestión de meses la sociedad se ha desmoronado, sin gobierno, sin supermercados, sin correo, sin televisión por cable.

En un mundo gobernado por los muertos, por fin nos vemos obligados a EMPEZAR A VIVIR."



[Elaboración propia y Fuentes consultadas: James Conroy. Why are we so fascinated with zombies?, Adaptación al español de Ángela Hermán, ¿Por qué nos fascinan tanto los zombies?, 2007, Pensamiento Crítico. Wikipedia. Los Muertos Vivientes. v4, R. Kirkman y cols. Planeta DeAgostini 2006]

dilluns, 10 de gener de 2011

Rammstein

Nada

La nada nadea, y exhausta, se contornea. Algo que decir. Nada que decir. Palabras y más palabras. Un fuego incesante bulle en la cabeza y va a estallar en breve. Solo hay que empezar a pensar lo impensable y entonces las cosas cobrarán algún sentido. Desaprender lo aprendido. Eso es todo, eso es nada. Exhausto, el discurso se contornea. Que acabe aquí este suplicio. ¿Qué suplicio? Lo siento, lo noto. No se puede describir. El silencio corta más que las palabras. Una infinita e inexplicable agonía asola mi alma. No hay respuesta a esta cobardía. Pasan las horas, los días. La vida parece una enfermedad desde que perdí la serenidad. Inútil la lucha. A mi alrededor, el ruido y la furia. Ni un instante de pausa. Para qué, por qué. Nada que decir. Decir la nada. Solo decirla. Solo.