dijous, 13 de maig de 2010

nadamiento

En cuanto se toman distancias frente a cualquier persona, surge la pregunta irremediable: '¿Cómo será que no se mata?'.

dimecres, 12 de maig de 2010

Fragmento del filme Häxan, de Benjamin Christensen (1922)

Me escondo

Hasta el momento, sin duda, todavía me escondo. Y no sé bien de qué ni por qué. Pero "me escondo". La calle desierta no existe, está llena de cuerpos, trastos, olores, ruido. No es fácil pero "me escondo". De vez en cuando, toca hablar. Alguien pregunta. La respuesta puede ser una frase vacía pero resultona o bien una frase resultona pero demasiado hinchada de tonterias. La reacción del que formula la pregunta es lo de menos... Continuamente anestesiado, caminar resulta algo parecido a tropezar con obstáculos, con cuerpos que rozan, con cochecillos de niños, con bicicletas con ciclistas enloquecidos... Y sigue y sigue... La vida por la ciudad es verdaderamente una maravilla, sólo hay que "abrir el corazón" y dejarse seducir por ese lodo tan caracteristico que la envuelve: es como comer un membrillo de bistec al rojo vivo. Sin duda, hay que ser positivos y seguir adelante. Son 4 días. O quizá más... Por eso "me escondo".

Don Sentido

Parece ser que hay que disfrutar de la vida. A la vuelta de la esquina quizá está Don Sentido. Pero uno no consigue afeitarse nunca, porque el vello crece, y crece... Don Sentido le da a uno la mano y le muestra la alegría de vivir. La gente canta, dialoga... Hay una dicha exagerada en los rostros que uno ve en la calle las más de las veces... Se nota que la cohesión social ha triunfado...

Don Sentido te invita a menudo a que entres a un bar a tomarte un cervecita y a comer alguna tapilla. "Esto es vida" te comentará sin pestañear; "no lo dudes", insistirá firmemente.

Ese es el intringulis de la vida: tomar una cervecita y comer alguna tapilla y disfrutar del momento hasta volverse loco.

En el fondo, son estas pequeñas cosas, tan simples, las que crean una espesa cohesión social y las que le hacen a uno sentirse vivo.

Dsifrutemos pues de la vida.