dijous, 24 d’abril de 2014

Absurdo

Un día de primavera. Aparece el tedio ante el vivir repetitivo de la vida cotidiana. La falta de energía ante la segura derrota que nos espera. Autoengañarse para seguir cada día repitiendo los mismos actos absurdos. Las victorias aparentes de los semejantes, su alegría obscena… No existen palabras para describir la impotencia de ver esas cosas y la incapacidad para que alguna tome algún sentido para nosotros. La escritura no tiene nada que ver con la vida, son solo palabras que hablan de ellas, no de la vida. Respirar, solo eso debería ser suficiente para existir. Cuando uno ha estado cerca de la muerte, ha agonizado de forma momentánea y visto el absurdo en los ojos de los demás, el pavor, pocas cosas necesitan corroborarse más. Pero seguimos y nos autoengañamos, nos espera un sufrimiento infinito por inútil..
     La fragilidad humana es total y no se es consciente. El tiempo de la vida es limitado y lo pasamos haciendo cosas ridículas, absurdas e inútiles, tales como trabajar, navegar en Internet, ver la tele, escribir, qué se yo. Nada tiene ningún sentido, acaso solo respirar, al menos para nuestro organismo.
     ¿Cómo seguir arrastrándonos cuando conocemos que nada tiene ni tendrá sentido alguno, y que todo pasará y será borrado por nuevas generaciones estúpidas que repetirán la misma estupidez? Solo hay que mirar a los ojos de los semejantes. ¿Qué vemos? Nada. Un vacío. Los demás existen en su aislamiento. La fragilidad fascinante de los cuerpos que andan ante nosotros, y sobre todo esas caras de absurda satisfacción, de patética tristeza, de dolor inenarrable que creemos adivinar en los rostros de los demás. El misterio de estar radicalmente solos, aislados ante la nada, y tener que soportar la inconsciencia alrededor, la presión del ruido, de las estupideces infinitas para llenar el vacío, la herida supurante que nos desangra lentamente.
    Es una enfermedad la vida, un tránsito carente de sentido. Hacer cosas, cada día, a cada instante para nada. Pasar el tiempo como si fuera eterno. Miedo a acabar con todo, reírse de todo, llorar por todo, de nada sirve nada. La tierra se lo traga todo y luego vuelve a vomitar lo mismo, la misma historia con diferentes actores se repetirá y continuará la carrera sin sentido. Un dolor insuperable.

diumenge, 6 d’abril de 2014

Un mundo feliz - microrrelato de torsofuck


Afuera chispeaba, por decir algo. Diez de la mañana. La camarilla de muchachos Borderline expectante. Cuando la doctora Tous entró, atrancaron la puerta y fue acorralada. La conminaron a desnudarse y arrodillarse para celebrar una ancestral ceremonia japonesa. La cubrieron toda de leche. Algunos no acertaron y eyacularon en el techo. Nadie podía derribar la puerta.

Los Borderline, no sin jolgorio, se comieron a la viscosa doctora. Y, súbitamente, entre ellos surgió la furia caníbal. Un magma de colmillos veloces engulléndose, casquería que se devoraba a sí misma. Cuando llegaron los bomberos, no había quedado ni rastro. Todo el hospital guardó silencio durante mucho tiempo y disimulaban silbando “Agua, azucarillos y aguardiente”.

Una noche, el intrigante doctor Dou, experto en ingeniería genética, con sigilo encontró un resto de la carnicería que había tenido lugar. Se trataba de un ano mongol, como un donut, pegado a la ventana. Lo guardó en su maletín y salió furtivo del hospital sin ser advertido. Su chófer le estaba esperando. Se dirigieron a la zona alta, donde el doctor Dou poseía un enorme laboratorio dentro de una insignificante mansión cerca de la Universidad de Miskatonic.

Trabajó día y noche en su nuevo proyecto. Cuando terminó, llamó a su mejor amigo, el doctor Ou. Dou extrajo con cuidado unos pergaminos guardados dentro del escritorio, los planos de una nueva criatura a partir del ADN del donut mongol.

-Fíjate, el diseño de una jirafa con una sola pata, alas de mariposa gigante Ornithoptera alexandere, y una cabeza de Jano de bronce. -¿No te parezco divino?

El doctor Ou, evasivo: “Hoy las ciencias adelantan / que es una barbaridad / ¡Es una brutalidad! /Es una bestialidad” (“A., a. y a.”).

Afuera empezó a tronar.


Microrrelato de: torsofuck