dimecres, 12 de maig de 2010

Me escondo

Hasta el momento, sin duda, todavía me escondo. Y no sé bien de qué ni por qué. Pero "me escondo". La calle desierta no existe, está llena de cuerpos, trastos, olores, ruido. No es fácil pero "me escondo". De vez en cuando, toca hablar. Alguien pregunta. La respuesta puede ser una frase vacía pero resultona o bien una frase resultona pero demasiado hinchada de tonterias. La reacción del que formula la pregunta es lo de menos... Continuamente anestesiado, caminar resulta algo parecido a tropezar con obstáculos, con cuerpos que rozan, con cochecillos de niños, con bicicletas con ciclistas enloquecidos... Y sigue y sigue... La vida por la ciudad es verdaderamente una maravilla, sólo hay que "abrir el corazón" y dejarse seducir por ese lodo tan caracteristico que la envuelve: es como comer un membrillo de bistec al rojo vivo. Sin duda, hay que ser positivos y seguir adelante. Son 4 días. O quizá más... Por eso "me escondo".