dimecres, 17 de novembre de 2010

III

1 comentari:

gentle mind ha dit...

Esta imagen casi bucólica del rabino no debería hacernos olvidar que los consejos judíos y la policía judía de los guetos gozaban de unos privilegios considerables, y tampoco deberíamos olvidar que sabían el destino de los convoyes y la existencia de los campos, pero que no compartían esta información con la población, y que daban la versión burocrática que daban los propios nazis: un mero traslado, y que ayudaban a mantener el orden para que la operación se llevara a cabo. El sionismo nunca hubiera conseguido su objetivo, un estado judío en Israel, si los campos de exterminio y de trabajo no hubieran existido. Los gitanos, homosexuales, presos políticos y prisioneros rusos no tuvieron tanta suerte. Se ve que eran tan miserables que no merecían ningún estado ni recompensa alguna. Dios no estaba con ellos.