divendres, 30 de març del 2012
dimecres, 29 de febrer del 2012
Gorgoroth
Las imágenes contenidas en este vídeo pueden ser un poco duras
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diumenge, 26 de febrer del 2012
dilluns, 13 de febrer del 2012
Misteriosas desapariciones
Hace ya tiempo se vienen registrando
desapariciones de personas y otros sucesos de diversa índole
(violaciones, evasiones fiscales, etc.) en los cruceros de placer. Este tipo de
desapariciones pueden ser voluntarias, por ejemplo con el fin de abandonar a
una persona 'amada', para evitar una persecución fiscal del país de origen, para
realizar una evasión de capital a paraísos fiscales (que entran en escalas de
los cruceros)... ; o bien involuntarias, por ejemplo accidentes, asesinatos, suicidios… La
cuestión es que todas esas desapariciones se intentan censar, aunque hay casos ‘casi
paranormales’ de personas que se han volatilizado y que no han sido registradas
ni reclamadas.
Por citar un caso, hace algún tiempo los
pasajeros del crucero de lujo Balmoral estaban en la cubierta a la espera de llegar a casa en Southhampton (Inglaterra), después de pasar unos días surcando
los fiordos noruegos. Entonces se hizo un anuncio: nadie podía bajar del barco,
faltaba un pasajero y nadie podía moverse hasta que la policia terminara su
investigación. Ese pasajero, un hombre de 89 años llamado Francis H, pasó a
engrosar una tremebunda lista que guarda la Asociación
Internacional de Víctimas de Cruceros. Se trata de un
misterio que desconcierta a muchas autoridades.
Hay personas que se apuntan a un crucero a
pasar unos días de lujo en el mar y desparecen sin dejar rastro. Es el caso de la
estadounidense Rebecca C, empleada del crucero Dysney W, que en 2007 navegaba
de México a Los Ángeles. Fue vista por última vez a las 5.45 del 22 de marzo:
un compañero suyo la vio disgustada, le preguntó si todo iba bien y ella
respondió que sí, que se iba a la cama. Las cámaras de seguridad la grabaron
con las manos en los bolsillos y nunca más se supo de ella. Cuando la policia
empezó a investigar, comprobó que no tenía ninguna tarjeta de crédito entre sus
efectos personales. Todo apuntaba a que Rebecca se suicidó, pero no hay nada
que indique que estaba deprimida. La policia no encontró indicios de secuestro.
Es un caso parecido al de una alemana de 62 años
llamada Sabine L, que desapareció en un crucero prestigioso en 2009 que iba de
Canarias a Madeira. Aunque iba con su marido, su desaparición es inexplicable:
una noche se fueron a dormir y a la mañana siguiente había desaparecido. De
nuevo, ni rastro del cuerpo ni indicios de depresión.
Las consecuencias suelen ser fatales para los
familiares, que tienen que vivir con la pérdida y la incertidumbre. Así ocurrió
con la familia de John E, un librero británico de 63 años que pasó una semana
en un crucero por Egipto donde desapareció en abril de 2009. Su mujer, Ruth,
recibió un mensaje de texto diciendo que la vería al día siguiente en el
aeropuerto y no volvió a saber de él. Ruth intentó pensar que no estaba muerto,
que de alguna manera se resbaló y cayó al agua. No se le ocurría otra cosa,
aunque no se encontrara el cuerpo. Le dijeron que había muchos tiburones en el
área. Le dieron escalofríos solo de pensarlo. Pero este no es único de los
problemas que sufrió Ruth. Al parecer, John tenía un seguro de viaje. Ella lo intentó
cobrar pero la compañía le dijo: ‘¿Qué está intentando cobrar?’. No hay pruebas
de que esté muerto, así que tampoco puede Ruth cobrar la pensión de viudedad.
Se encontraba en un limbo y sin saber qué hacer. Pensaba: ‘¿celebramos su funeral?’
Lo peor de todo es que nada tiene sentido: ‘Se fue solo al crucero porque no
podíamos pagar un viaje en familia. Los pasajeros le vieron en el bar pero no
estaba borracho ni deprimido, sino todo lo contrario. Nos trajeron su maleta
hace poco y había tres collares; uno para mí y otros dos para sus hijas que
tenían nuestros nombres escritos en jeroglíficos’.
La desaparición de una persona en el mar exige
que se realice una operación de búsqueda y rescate. La desaparición de
pasajeros y tripulantes de los barcos que navegan por alta mar ocurre en
multitud de ocasiones. Se desconoce la frecuencia y es difícil precisar el
número de desaparecidos porque las compañías navieras no revelan esta
información. No es fácil obtener esta información a través de fuentes
gubernamentales debido a la cantidad de países involucrados. Un informe al
respecto debe enviarse al país de registro del barco. Recabar información de
estos países es difícil cuando no imposible.
Existen, asimismo, otro tipo de sucesos a
bordo de los cruceros, como violaciones y otros hechos irregulares. Un testigo,
Janet K, de 46 años y casada, dijo que uno de los camareros de un crucero
supuestamente la drogó y la violó cuando disfrutaba de unas vacaciones en uno
de esos buques de turismo.
Las elevadas cifras de pasajeros de estos cruceros
turísticos dificultan sobre manera la investigación.
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dijous, 9 de febrer del 2012
Adele, reina del neo-soul
Adele Laurie Blue Adkins (n. 5 de mayo de 1988), conocida simplemente como Adele, es una cantautora inglesa de soul, blues y jazz. Esta canción, Someone Like You, es el segundo single de su celebrado segundo álbum 21 [2011] (el primero se llama 19). Una voz angelical y maravillosa, sin duda. No es ninguna novedad discográfica, pero sí una gran revelación musical para un servidor.
dimarts, 31 de gener del 2012
Crossed: un cómic brutal
En el contexto de crisis y decadencia en que se halla sumido el planeta, parece lógico que se creen historias acordes con la apocalíptica y desesperanzadora realidad que vivimos. El miedo a una hecatombe, a la barbarie, a que los instintos más primarios y salvajes campen a sus anchas tiene su reflejo en todas las manifestaciones creativas, y el cómic no iba a ser una excepción.
No es una historieta de ahora mismo sino de 2010-2011, pero un servidor quedó petrificado cuando cayeron en sus manos el primer y el segundo volumen de la serie Crossed. Se trata de un cómic que va más allá de lo que uno pueda llegar a imaginar en cuanto a atrocidades y salvajadas aterradoras. Tanto Garth Ennis, guionista en el Volumen 1 –llamado Crossed (10 capítulos; 250 páginas en tapa blanda; ed. Glénat)-, como David Laphan en el Volumen 2 (7 capítulos; 176 páginas en tapa blanda; ed. Glénat) -llamado Crossed: Valores famliares; quizá más brutal que el primero- dibujan un mundo donde una epidemia a lo zombi pero mucho más salvaje se ha extendido por lo humanidad. La plaga provoca en la población infectada la aparición de una especie de llaga o estigma en forma de cruz en pleno rostro (de ahí el nombre de Crossed, cruzados). A raíz de ello las personas se convierten en esclavos de una violencia elevada a su máxima potencia. Los infectados dan rienda suelta a sus más bajos instintos y con salvaje alegría se dedican a destruir, torturar, violar y cometer todo tipo de atrocidades con expresión de niños gamberros que cometen gamberradas entre carcajadas de diabólico placer y perversidad insana.
Estamos ante una exhibición de atrocidades de la maldad empotrada en el alma humana ocultas tras el disfraz de la enfermedad. Nadie es culpable o responsable de sus actos porque la causa viene de otro lado. El caos desatado se atribuye a la epidemia. Sin embargo, parece la excusa perfecta con la que salen a flote nuestras perversiones más ocultas. Los infectados, o mejor los cruzados, parecen llevar a cabo lo que siempre quisieron hacer y que han llevado en secreto. La religión corrompida y las perversiones sexuales salen a pasear sin freno. Esta ración de sexo extremo y ultraviolencia es el marco de un cuadro de situaciones e historias con personajes carismáticos.
Así, en el volumen 1, se nos presenta la figura de un joven inocente que se va endureciendo con el tiempo y que cuenta la historia en primera persona, y la de una mujer madura que tiene un pasado de sufrimiento y lidera la situación con aplomo; se trata de dos arquetipos. En el volumen 2, nos encontramos un grupo de supervivientes que las pasan canutas, la familia Pratt, quienes crían apaciblemente caballos en su rancho, rodeados de una naturaleza imponente… pero que no es el Edén, claro. La familia oculta un infierno que la mayoría de sus integrantes prefiere ignorar. En él destacan un padre de familia que es un devoto católico pero malo como un demonio, convertido en un pederasta que viola a su propia hija (quizá supera a los cruzados en brutalidad y maldad); y una de las hijas, Addy, protagonista principal de la aventura. Más allá del rancho ha empezado el Apocalipsis, que pronto llegará a sus vidas.
El dibujo en el primer volumen corre a cargo de Jacen Burrows. Pese a no ser deslumbrante, cumple con corrección. En el segundo volumen el dibujante es Javier Barreno. Es impresionante su pintura del Apocalipsis.
Se trata (en ambos volúmenes) de un cómic no apto para todos los públicos (abstenerse almas sensibles) pero muy recomendable para los fans del panorama comiquero apocalíptico. Hay, asimismo, un álbum ¡en tres dimensiones! -Crossed 3D; 48 páginas; tapa blanda; ed. Glénat) que es un poco más de lo mismo, es decir, la epidemia como marco de otra historia y otros personajes, pero esta vez en 3 dimensiones. El guionista David Lapham nos ofrece otro relato espeluznante protagonizado por los cruzados. El dibujo hiperdetallista de Gianluca Pagliarani, los colores de Digikore y el efecto tridimensional -con sus correspondientes gafas 3D incluidas- hacen que parezca que cada viñeta se sale del álbum.
En breve, aparecerá otro volumen, Crossed: Psicópata. En este, un reducido grupo de personas que huyen de los cruzados se encuentra con un hombre herido, Harold Lorre. Deciden llevarlo con ellos porque, a pesar de tener que cargar con él, también cuenta con algunas ventajas, entre ellas un oído prodigioso capaz de detectar la presencia de los cruzados a kilómetros de distancia. En este nuevo volumen, David Lapham nos mostrará, de la mano de Raúlo Cáceres, los peores aspectos del género humano. Pronto podrás adquirir esta nueva ración (176 páginas; en tapa blanda; ed. Glénat).
En breve, aparecerá otro volumen, Crossed: Psicópata. En este, un reducido grupo de personas que huyen de los cruzados se encuentra con un hombre herido, Harold Lorre. Deciden llevarlo con ellos porque, a pesar de tener que cargar con él, también cuenta con algunas ventajas, entre ellas un oído prodigioso capaz de detectar la presencia de los cruzados a kilómetros de distancia. En este nuevo volumen, David Lapham nos mostrará, de la mano de Raúlo Cáceres, los peores aspectos del género humano. Pronto podrás adquirir esta nueva ración (176 páginas; en tapa blanda; ed. Glénat).
dimarts, 24 de gener del 2012
Wooden Shijps, gran revelación
Wooden Shjips es un cuarteto de San Francisco que recupera la mejor tradición psicodélica de la costa oeste, con un estilo de ruidoso rock'n'roll influenciado por el experimentalismo de la psicodelia, el minimalismo clásico y los excesos del garaje rock.
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dilluns, 23 de gener del 2012
dilluns, 9 de gener del 2012
Entrada al sentido (José Ángel Valente)
La soledad.
El miedo.
Hay un lugar
vacío, hay una estancia
que no tiene salida.
Hay una espera
ciega entre dos latidos,
entre dos oleadas
de vidas hay una espera
en que todos los puentes
pueden haber volado.
Entre el ojo y la forma
hay un abismo
en el que puede hundirse la mirada.
Entre la voluntad y el acto caben
océanos de sueño.
Entre mi ser y mi destino, un muro:
la imposibilidad feroz de lo posible.
Y en tanta soledad, un brazo armado
que amaga un golpe y no lo inflige nunca.
En un lugar, en una estancia - ¿dónde?,
¿sitiados por quién?
El alma pende de sí misma sólo,
del miedo, del peligro, del presagio.
[De Poemas a Lázaro, José Ángel Valente. En: 'Noventa y nueve poemas'. Alianza Editorial]
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dissabte, 17 de desembre del 2011
dimarts, 13 de desembre del 2011
dimarts, 15 de novembre del 2011
Inercia
Es una mañana lluviosa y sombría. Me he despertado sin ánimo y cansado. Tengo que levantarme para hacer algo, pienso. Si fuera por mí, permanecería por un tiempo indefinido en el lecho caliente. Pero no puede ser. ¿Quién lo dice? Nadie. La voz de la conciencia, tal vez. En fin, que, sin ganas, me incorporo, me aseo mínimamente y me pongo a desayunar. Cuando acabo con las galletas y el yogur, enciendo mi salvavidas: el aparato de CD. Escojo para la mañana un disco de piano solo de Keith Jarrett y dejo que fluya la música en mis oídos. Escuchar música es una actividad receptiva no activa, o al menos eso pienso. No tengo nada que hacer, estoy de baja laboral. Tengo todo el tiempo del mundo para desarrollar la actividad que quiera, pero no tengo fuerzas. Decido no hacer nada.
No hacer nada siempre lo he considerado un arte. Muchas personas necesitan hacer algo con su tiempo. Yo no preciso hacer nada. Mejor dicho, no sé qué hacer y a eso le llamo que no deseo hacer nada. Cada uno se engaña a su modo. Ya no me atormenta. Estoy en una fase en que pocas cosas me importan demasiado salvo sobrevivir. Es lo único. Algo es algo.
Nunca he sabido vivir y disfrutar mínimamente de la vida (o al menos esa idea y sensación tengo de mí). Al principio -de joven- me angustiaba, me sentia impotente porque no sabía o no podía gozar de nada. Debido a mi incapacidad y al aburrimiento soberano en que me hallaba sumergido casi siempre, busqué hacer cosas extravagantes, y me junté con gente, diríamos, un poco rarita. Lo que algunos llaman gamberros, frikis, etc. Sentía cierta afinidad por las personas que hacían cosas que se apartaran un poco de la normalidad y la convención. Nunca he soportado -y de adulto esto se ha agudizado- llevar un vida convencional. Me aburre y me asquea. Sucumbir a las obligaciones intolerables de la gente de mi edad -cuarentena- me produce náuseas. Así me va. No sé por qué cuento estas cosas, seguramente no tienen demasiado interés. Casi nada lo tiene para mí. Pero así me siento.
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dijous, 3 de novembre del 2011
divendres, 28 d’octubre del 2011
Unas pinceladas en torno al Decadentismo
Decadencia, decadentista o decadente, decadentismo... Quizá uno se pregunte a qué hacen referencia estos vocablos que tan a menudo son utilizados. El Decadentismo es una compleja corriente artística, filosófica y principalmente literaria, originada en Francia a finales del siglo XIX y que tuvo un amplio desarrollo por casi toda Europa y algunos países de América. La denominación Decadentismo surgió como un término despectivo e irónico que usó la crítica académica; sin embargo, fue adoptado por aquellos a quienes iba dirigido. Frente al Romanticismo, el Realismo y el Naturalismo, que obedecen a una lógica y a una necesidad histórico-cultural, el Decadentismo responde a una manera de sentir de fin de siglo, cuando el conocimiento del alma humana había agotado todas sus posibilidades de comprender su existencia y sus extrañas desviaciones.
En el plano moral la palabra decadencia va unida casi siempre a una forma de vida sensualista, hedonista, llena de excesos de lo más variopinto: bebida, uso de drogas estimulantes, falta de fe religiosa y un constante sentimiento de pesadumbre universal, de spleen (estado de melancolía sin causa definida y angustia vital) y de énnui (una especie de desazón o aburrimiento metafísico).
El Decadentismo se vincula con las otras tendencias postrománticas, como el Parnasianismo (y su lema 'el arte por el arte'), el Prerrafaelismo y el Simbolismo, y tiene a Baudelaire como a su padre espiritual, encarnación del malditismo poético, y al también poeta [maldito] francés Arthur Rimbaud como otra indudable influencia.
El poeta maldito parte de una visión muy pesimista de la existencia, a la que considera sucia y degradada. Su respuesta, con frecuencia, se orienta hacia una complacencia morbosa con la corrupción moral, la crueldad, la exaltación de la fuerza, la atracción por lo enfermizo y lo depravado. Otras veces, el poeta maldito busca el refinamiento estético y vital: el dandismo. El narcisimo extremo, la elegancia, la provocación de la extrañeza y el desconcierto en los demás, la excentricidad, son características destacadas de esta actitud ante la vida.
Edgar Allan Poe y Oscar Wilde (especialmente en su obra El retrato de Dorian Gray) también se inscribirían en este malditismo.
El Decadentismo surge de esta concepción de la existencia de los poetas malditos. A ella hay que añadir el sentimiento que tienen los decadentistas de vivir en una sociedad depravada (la burguesa), ante la que actúan como marginados. Su posición antiburguesa les inclina hacia lo morboso, lo oscuro, lo enfermizo, lo cruel y lo inmoral. Son nihilistas y anárquicos en sus comportamientos.
Asimismo, como forma de protesta contra los valores materialistas imperantes, buscan el refugio en la belleza artística (como los parnasianos), en el refinamiento personal, en mundos exóticos e irreales. El erotismo es también un medio de evasión característico (uno de los decadentistas más conocidos, el italiano Gabriele D’Annunzio, escribió una obra titulada El placer), a menudo impregnado de una sensualidad enfermiza, donde tienen cabida el sadismo, el masoquismo y el tema de la mujer fatal (la vampiresa que aparece en Poe y Baudelaire), así como la búsqueda de placeres extremos.
En diferentes países europeos, así como en América, hubo representantes del Decadentismo, tanto en la literatura como en las bellas artes.
En el campo de las letras están en Francia, además de Verlaine, Baudelaire y Mallarmé, quienes se mostraron decadentes en sus postrimeros momentos, J.K. Huysmans, René Ghil, Laurent Tailhade, Isidore Ducasse (Conde de Lautréamont), Alfred Jarry, Marguerite Vallete (Rachilde), Péladan, Lorrain, Schwob, Saint Pol Roux, Péguy y otros; en Inglaterra, con el llamado dandismo o esteticismo y los poetas del “The Rhymes Club”, se encuentran Oscar Wilde, Walter Horatio Pater, Lord Alfred Douglas, Matthew Arnold, Arthur Symons, Ernest Dowson, Lionel Johnson y otros; en Estados Unidos, con el llamado grupo de la Bohemia, están Ambrose Bierce, Lafcadio Hearn, Richard Hovey, Edgar Saltus y Jammes Gibbons Hunnecker; en Bélgica, en donde hubo un grupo de poetas que se inscribieron en el llamado bohemismo, tenemos a Théodore Hannon, Maurice Maeterlinck, Vieté Griffin, Max Elskamp, Van Leberghe, Mockel, Fontainas; en Alemania deben mencionarse Stephan George, Gundolf, Wolfskel y Bertram; en Italia, con el movimiento de la scapigliatura (término similar a «bohemia»), hay que destacar a Gabriele D'Annunzio y Camillo Boito.
España e Hispanoamérica también se dejaron influir por esta actitud estético-literaria, y toda la poesía de fin de siglo responde a los ideales artísticos del arte por el arte. Así, puede considerarse el modernismo del nicaragüense Rubén Darío y del mexicano José Juan Tablada. El decadentismo artístico fue mucho más persistente en América: Amado Nervo, Leopoldo Lugones, Mariano Azuela, César Vallejo, Horacio Quiroga y otros llenaron muchos años de la vida literaria sudamericana y en ellos la nota francesa nunca estuvo ausente.
Esta renovación estética adquirió en España matices peculiares, y así aparece en las obras decadentistas de Manuel Machado y de la primera época de Juan Ramón Jiménez, en algunas obras como Ninfeas (1900), Francisco Villaespesa y el primer Valle-Inclán, en especial en su libro de versos Aromas de leyenda (1907). Son decadentistas aún mal estudiados los poetas Emilio Carrere y Alejandro Sawa; los novelistas Álvaro Retana, Antonio de Hoyos y Vinent y Joaquín Belda, y el cuentista peruano Clemente Palma. Algunos bohemios, como el prosista y drogadicto francés Enrique Cornuty y Pedro Barrantes también entrarían en este grupo.
En el campo de las artes plásticas, el Decadentismo se revistió con otros nombres, pero, a la postre, orientados por los mismos intereses y rasgos: en Francia, se tiene el llamado Art Moderne, dentro del que descuellan Hector Guimard, Majorelle, Binet, Jourdain, Emile Gallé y René Lalique. En Bélgica, tuvo lugar el conocido Art Nouveau, cuyos máximos ejemplos se encuentran en monumentos arquitectónicos de Victor Horta y en los cuadros de Félicien Rops, Hodler, Khnopff y Toorop. En Inglaterra, hubo una resistencia dada la fuerza que tenían los Arts and Crafts, pero emergió un arquitecto notable, Charles Rennie Mackintosh. En España cabe mencionar a Antoni Gaudí, quien dio aportaciones significativas dentro del llamado Modernisme o estil modernista. Igualmente, en Italia, se encuentra la tendencia Liberty, con su máximo exponente D’Aronco, en Alemania, la Jugendstil y en Austria, la Secesión Vienesa.
[Fuentes consultadas: Trivium, Wikipedia y otras.]
dijous, 13 d’octubre del 2011
Existir
No puede confundirse completamente la percepción de una cosa que existe con la sensación de que esta cosa existe. La existencia de la cosa ‘se esconde’. Determinar que hay una cosa no equivale a sentir que existe.
Aunque siempre es posible cambiar una cosa por otra, es imposible cambiar esta misma cosa por otra que no sea ella misma.
La existencia puede ser percibida como un regalo o un veneno. La existencia es una pesadilla desde el momento en que uno la percibe a la vez como perfectamente desagradable y como perfectamente inevitable, puesto que solo puede ser cambiada contra ella misma. Si se disfruta de la existencia, esto se refleja en el hecho de que no se pide nada más que aquello que existe aquí y ahora. Es cuando se percibe la existencia como indeseable y no cambiable que uno se sumerge en la náusea.
Los animales tienen la particularidad de suscitar inmediatamente en aquellos que los observan la sensación pura de la existencia, con toda la carga de extrañeza que esta implica, más que cualquier objeto. Los animales ocupan una posición intermedia en la escala de los seres: no pertenecen ni al orden de los objetos inanimados o casi inanimados, cuya existencia se limita a una pura pasividad fisicoquímica, ni al orden de los humanos, únicos susceptibles de representarse finalidades y objetivos (por muy absurdos que estos sean). El animal tiene la condición curiosa de estar manifiestamente ocupado, a diferencia de las piedras, y al mismo tiempo, a diferencia de los hombres, manifiestamente ocupado en nada. El ser humano, en cambio, criatura imaginativa y charlatana, delira y habla siempre demasiado.
Uno de los misterios de la condición humana es su atracción por lo irreal en detrimento de lo real, una de las principales locuras de la humanidad. Una ofuscación misteriosa de la atención nos aparta de la consideración de los objetos existentes y nos conduce a la consideración de los objetos que no existen, o que al menos todavía no existen. Es posible que esta confusión tenga como filtro el deseo. El hambre por lo imaginario en detrimento de lo real hace que nada de la realidad pueda saciarla. La necesidad de saciarse con bienes imaginarios surge de una incapacidad de satisfacerse con bienes reales. Y es esta tendencia la que nos sumerge en una náusea existencial: La incapacidad de deleitarse con la existencia, de sentirse existir, de sentir las cosas alrededor de uno mismo; una especie de pura degustación de la existencia.
[Después de leer Principios de sabiduría y de locura de Clément Rosset]
dissabte, 8 d’octubre del 2011
dimecres, 5 d’octubre del 2011
Sufrimiento
dimecres, 21 de setembre del 2011
Pensar en el tiempo
1
Pensar en el tiempo - en todo lo retrospectivo,
Pensar el día de hoy en las épocas que continuarán de hoy
en adelante.
¿Has sospechado que tú no habrás de continuar?
¿Has temblado ante estos escarabajos de la tierra?
¿Has temido que el futuro no exista para ti?
¿No es nada el día presente? ¿No es nada el pasado que no
tuvo principio?
Si el futuro no es nada, ellos no son nada tampoco, ciertamente.
[...]
2
No pasa un día, ni un minuto, ni un segundo, sin un alumbramiento,
No pasa un día, ni un minuto, ni un segundo, sin un cadáver.
Las noches tristes se van, y se van también los días tristes,
Se va el dolor de estar tendido en la cama tanto tiempo,
El médico, luego de largas dilaciones, da por respuesta una
mirada muda y terrible,
Los niños acuden presurosos y llorando, y se manda llamar
a los hermanos y hermanas,
Las medicinas están intactas en el anaquel (el olor de alcanfor
ha llenado mucho tiempo las habitaciones),
Las manos febriles de los vivos no abandonan las manos del
moribundo,
Los labios crispados besan con dulzura al agonizante en la
frente,
Cesa el aliento, cesa el latir del corazón,
El cadáver está tendido en el lecho y los vivos lo contemplan,
Es palpable como los vivos son palpables.
Los vivos contemplan el cadáver con su vista,
Pero un vivo diferente se detiene sin vista y contempla curioso
el cadáver.
3
Pensar el pensamiento de la muerte confundido con el pensamiento
de lo material,
Pensar en todos estos prodigios de la ciudad y del campo, y
en que a otros les interesan grandemente, y en que a
nosotros no nos interesan.
Pensar en la impaciencia con que construimos nuestras casas,
Pensar en que otros tendrán la misma impaciencia, y que
nosotros seremos indiferentes a ella.
(Veo uno que construye la casa que ha de servirle algunos
años, o setenta, u ochenta años cuando más,
Veo uno que construye la casa que ha de servirle más tiempo
aún.)
Hileras negras se arrastran lentamente sobre toda la tierra
- o se paran - son cortejos fúnebres,
El que fue Presidente ha sido enterrado, y quien ahora es
Presidente será de cierto enterrado.
[...]
WALT WHITMAN. Extracto de poesías 1 y 2 de 'Pensar en el tiempo'. Incluidas en: HOJAS DE HIERBA, Ediciones Tesys,1986.
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divendres, 9 de setembre del 2011
dimecres, 7 de setembre del 2011
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