Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris torsofuck. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris torsofuck. Mostrar tots els missatges

diumenge, 6 d’abril del 2014

Un mundo feliz - microrrelato de torsofuck


Afuera chispeaba, por decir algo. Diez de la mañana. La camarilla de muchachos Borderline expectante. Cuando la doctora Tous entró, atrancaron la puerta y fue acorralada. La conminaron a desnudarse y arrodillarse para celebrar una ancestral ceremonia japonesa. La cubrieron toda de leche. Algunos no acertaron y eyacularon en el techo. Nadie podía derribar la puerta.

Los Borderline, no sin jolgorio, se comieron a la viscosa doctora. Y, súbitamente, entre ellos surgió la furia caníbal. Un magma de colmillos veloces engulléndose, casquería que se devoraba a sí misma. Cuando llegaron los bomberos, no había quedado ni rastro. Todo el hospital guardó silencio durante mucho tiempo y disimulaban silbando “Agua, azucarillos y aguardiente”.

Una noche, el intrigante doctor Dou, experto en ingeniería genética, con sigilo encontró un resto de la carnicería que había tenido lugar. Se trataba de un ano mongol, como un donut, pegado a la ventana. Lo guardó en su maletín y salió furtivo del hospital sin ser advertido. Su chófer le estaba esperando. Se dirigieron a la zona alta, donde el doctor Dou poseía un enorme laboratorio dentro de una insignificante mansión cerca de la Universidad de Miskatonic.

Trabajó día y noche en su nuevo proyecto. Cuando terminó, llamó a su mejor amigo, el doctor Ou. Dou extrajo con cuidado unos pergaminos guardados dentro del escritorio, los planos de una nueva criatura a partir del ADN del donut mongol.

-Fíjate, el diseño de una jirafa con una sola pata, alas de mariposa gigante Ornithoptera alexandere, y una cabeza de Jano de bronce. -¿No te parezco divino?

El doctor Ou, evasivo: “Hoy las ciencias adelantan / que es una barbaridad / ¡Es una brutalidad! /Es una bestialidad” (“A., a. y a.”).

Afuera empezó a tronar.


Microrrelato de: torsofuck


dimarts, 21 de gener del 2014

Breve encuentro - microrrelato de torsofuck

 Atravesando las arterias del cementerio de Rollin, zozobro cabizbajo en mi ocaso, circulando plomo por las venas de la carne que arrastro sordo entre efluvios gorgoteantes de hedor maligno, abismándome en mí mismo todos los días hasta el infinito de la repetición. Hoy, la gibosa se encuentra en una fase que repetirá cada mes, como sometiéndose a un ciclo eterno, sin otra alternativa, como quien sangra cada periodo, esclava de una naturaleza, escuela de Satán.

De súbito, ante mí, una Ebony Big Ass sobresaliendo de una tumba a falta de espacio vital, impeliéndome, ante tamaña provocación, a adentrar mi bestia tumefacta a través de las Criptas de Lieberkunn y, a continuación, las Columnas de Morgagni, habiendo llegado, no sin maquinal agitación, al arrobamiento. Al salir del agujero negro, miles de gusanos habían entrado por mi uretra e iban devorando, cual pirañas famélicas, el interior de mi hinchada verga, que desapareció como tal en breves instantes. Un chorro de sangre de plomo plateada brotaba de mi entrepierna sin pausa.
En la encrucijada del cementerio se erguía un árbol invertido con tres raíces apuntando al cielo, tres troncos y dos gruesas ramas en tierra. Me ahorqué en la rama derecha. Mis pies apuntaban hacia el cielo desafiando la gravedad y el chorro de sangre continuaba como hasta el final de los tiempos, algo difícil de concebir.

La atroz composición fue engendrada como obra de arte titulada Fuente, firmada por Bruce Naumann. Fue trasladada a la Place de la Concorde de París.

Es así que he alcanzado la inmortalidad en vida: Miles de curiosos admiran boquiabiertos la fuente con una indisimulada admiración. Soy grandioso.

Incluso pude deleitarme en 1979 con la interpretación de la pieza Oxigene 4 de Jean Michel Jarre en mi honor en el famoso concierto que reunió a un millón de personas en la plaza.

Microrrelatista: torsofuck


dijous, 2 de gener del 2014

El pliegue - microrrelato de torsofuck

Un eclipse de luna teñía de color sepia negros recuerdos hartos de asco, envueltos aún por efluvios de asfixia nauseabunda. Clandestino fotógrafo testimonial de un campo que sardónicamente prometía la libertad por el trabajo, palabra que procede del bajó latín del siglo VI tripalium o instrumento de tortura que procura en un tiempo infinito el abandono de la cárcel del alma y el alcance del ansiado descanso.

Innúmeras fotografías sepia de despojos anoréxicos con sus inaudibles alaridos horrísonos amontonados para ser hornenados como premio al trabajo bien hecho, del que son fanáticos defensores los excrementicios descendientes de los hiperbóreos.


Más valdría no haber enfocado a una bella mujer, aún viva, entre tanta muchedumbre putrefactible.

-Yo sé cómo escapar de aquí, mujer.

- No te esfuerces, pronto descansaré y abandonaré este mundo creado por un dios ciego e idiota que babea en el centro del vacío final, "uno por encima de todos".

Siglos de lágrimas de sangre muda, embotado en vida dentro de una prisión de soledad y de tiempo repetido, sin salida, contemplando el retrato en la pared de la mujer de cuerpo vencido, ansioso de ser polvo. Cuando ya, con mi luger, apuntaba a la sien, recordé unos sencillos versos:

La noche sepia,
Un mosquito se posó
en parabellum

En el último momento, se desvió el disparo. Una tentativa. Qué vergüenza. Ahora llevo toda la cabeza vendada. Soy el "hombre invisible".

Microrrelato de: torsofuck