Una angustia lo disuelve todo súbitamente. Se apagan las luces. Silencio. No sabe uno para que creó el blog, sin embargo continúa con él. ¿Inercia? ¿Necesidad de recibir unos golpecitos en la cabeza? ¿Afán de reconocimiento? ¿De qué? ¿Para qué? ¿Fama? Ni hablar. Los blogs son como voces en el desierto que gritan, almas desesperadas que lloran. ¡Aquí estoy!, ¡soy yo! ¡Leedme! ¡Mirad mis cosas!Esto no es más que un torrente fanático y grotesco de catarsis histérica, una catarata de energía volcada en las entradas. No importa que nadie vea lo que uno publica ¿o sí?
Miles de blogs. Pocos leen y ven en realidad el contenido de los otros blogs. Esto es como una conversación sorda: escuchar, más bien hacer ver que se escucha, sólo para colocar el propio mensaje. Hay que dar apariencia de diálogo. Pero no cuela, no. Esto es una comunión de soledades. Egos rotos en un trip de comunicación-incomunicación. No importa lo que digan o escriban los demás en sus blogs. A uno le importa su blog, su ego, sus cosas. Uno deja mensajes en otros blogs para que le respondan, no porque le interese lo que lee o ve en el otro blog. Así, la mayoría de veces.
Pese a todo, continuaremos, como Sísifo, en esta isla medio auténtica, medio falsa, en un mar de vacío como es la Red.
[Escrito por Espectro X]