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dijous, 6 de març del 2014

Merienda de negros

Leopoldo María Panero, recientemente fallecido



En Youtube pueden videarse el resto de partes de 'Merienda de Negros'. Por si alguien está interesado.

Himno a Satán 
Solo la nieve sabe
la grandeza del lobo
la grandeza de Satán
vencedor de la piedra desnuda
de la piedra desnuda que amenaza al hombre
y que invoca en vano a Satán
señor del verso, de ese agujero
en la página
por donde la realidad
cae como agua muerta.


Dedicatoria 
Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.

dilluns, 9 de gener del 2012

Entrada al sentido (José Ángel Valente)


La soledad.
El miedo.
Hay un lugar
vacío, hay una estancia
que no tiene salida.
Hay una espera
ciega entre dos latidos,
entre dos oleadas
de vidas hay una espera
en que todos los puentes
pueden haber volado.
Entre el ojo y la forma
hay un abismo
en el que puede hundirse la mirada.
Entre la voluntad y el acto caben
océanos de sueño.
Entre mi ser y mi destino, un muro:
la imposibilidad feroz de lo posible.
Y en tanta soledad, un brazo armado
que amaga un golpe y no lo inflige nunca.
En un lugar, en una estancia - ¿dónde?,
¿sitiados por quién?

El alma pende de sí misma sólo,
del miedo, del peligro, del presagio.

[De Poemas a Lázaro, José Ángel Valente. En: 'Noventa y nueve poemas'. Alianza Editorial]

dimecres, 21 de setembre del 2011

Pensar en el tiempo



1
Pensar en el tiempo - en todo lo retrospectivo,
Pensar el día de hoy en las épocas que continuarán de hoy 
en adelante.

¿Has sospechado que tú no habrás de continuar?
¿Has temblado ante estos escarabajos de la tierra?
¿Has temido que el futuro no exista para ti?

¿No es nada el día presente? ¿No es nada el pasado que no 
tuvo principio?
Si el futuro no es nada, ellos no son nada tampoco, ciertamente.

[...]

2
No pasa un día, ni un minuto, ni un segundo, sin un alumbramiento,
No pasa un día, ni un minuto, ni un segundo, sin un cadáver.

Las noches tristes se van, y se van también los días tristes,
Se va el dolor de estar tendido en la cama tanto tiempo,
El médico, luego de largas dilaciones, da por respuesta una
mirada muda y terrible,
Los niños acuden presurosos y llorando, y se manda llamar
a los hermanos y hermanas,
Las medicinas están intactas en el anaquel (el olor de alcanfor
ha llenado mucho tiempo las habitaciones),
Las manos febriles de los vivos no abandonan las manos del
moribundo,
Los labios crispados besan con dulzura al agonizante en la
frente,
Cesa el aliento, cesa el latir del corazón,
El cadáver está tendido en el lecho y los vivos lo contemplan,
Es palpable como los vivos son palpables.

Los vivos contemplan el cadáver con su vista,
Pero un vivo diferente se detiene sin vista y contempla curioso
el cadáver.

3
Pensar el pensamiento de la muerte confundido con el pensamiento
de lo material,
Pensar en todos estos prodigios de la ciudad y del campo, y
en que a otros les interesan grandemente, y en que a
nosotros no nos interesan.

Pensar en la impaciencia con que construimos nuestras casas,
Pensar en que otros tendrán la misma impaciencia, y que
nosotros seremos indiferentes a ella.

(Veo uno que construye la casa que ha de servirle algunos
años, o setenta, u ochenta años cuando más,
Veo uno que construye la casa que ha de servirle más tiempo
aún.)

Hileras negras se arrastran lentamente sobre toda la tierra
- o se paran - son cortejos fúnebres,
El que fue Presidente ha sido enterrado, y quien ahora es
Presidente será de cierto enterrado.

[...]

WALT WHITMAN. Extracto de poesías 1 y 2 de 'Pensar en el tiempo'. Incluidas en: HOJAS DE HIERBA, Ediciones Tesys,1986.

dimarts, 8 de febrer del 2011

Odas de Ricardo Reis (fragmentos) - Fernando Pessoa


 Unos, con los ojos puestos en el pasado,
ven lo que no ven; otros, fijos
los mismos ojos en el futuro, ven
lo que no puede verse.

¿A qué buscar tan lejos lo que está tan cerca,
nuestra seguridad? Este es el día,
esta es la hora, este el momento, esto
es lo que somos, y no hay más.

Perenne fluye la inacabable hora
que nos proclama nulos. En el mismo trago
en que vivimos moriremos. Coge 
el día, otra cosa no eres.

Súbdito inútil de astros dominantes,
pasajeros como yo, vivo una vida
que ni deseo ni amo,
mía porque soy ella.

...

Viven en nosotros innumerables;
si pienso o siento, ignoro
quién es el que piensa o siente.
Soy solamente el lugar
donde se siente o piensa.

Tengo más almas que una.
Hay más yos que yo mismo.
Existo sin embargo
indiferente a todos.
Los hago callar: yo hablo.

...

Cada uno cumple el destino que le cumple,
y desea el destino que desea;
ni cumple lo que desea,
ni desea lo que cumple.

Como a las piedras en el borde de los bancales
el Hado nos dispone, allí quedamos;
que la Suerte nos puso
donde habíamos de serlo.

No tengamos mejor conocimiento
de lo que nos cupo en suerte que de que nos cupo.
Cumplamos lo que somos.
Nada más nos es dado.


[Fragmentos extraídos de: Fernando Pessoa. El misterio del mundo. Antología, selección y traducción de José Luis García Martín. Colección Orfeo. Paréntesis Editorial, ed. 2009.]

dijous, 4 de novembre del 2010

Nosferatu (Werner Herzog, 1978)


Más de medio siglo después de que Murnau rodara su Nosferatu, otro alemán, Werner Herzog, decidió homenajear a su compatriota, haciendo un remake sobre el, por aquellas fechas, ya mítico film.

LOS ACTORES
Herzog dio el papel protagonista a su por entonces actor fetiche, Klaus Kinski. Estéticamente, lo aproxima al vampiro de 1922, pero aunque de su aspecto siniestro no haya nada que reprochar, no llega a dotarlo de ese aspecto entre humano y animal (casi el rostro de un murciélago o vampiro real) que apreciábamos en el de Murnau. Kinski en esta película realiza uno de los papeles más comedidos de su carrera, y deja a un lado su histrionismo, para componer la imagen de un ser condenado a “vivir”, y torturado por la sed de sangre, pero controlándose para llegar a sus fines.

Isabelle Adjani, en aquel momento una joven promesa del cine francés, es Lucy. Su interpretación no nos transmite los sentimientos de su personaje. Es fría, y te lleva a la reflexión de que tan sólo se limita a posar en la mayoría de las escenas en las que aparece.

LA PELÍCULA
La historia es prácticamente la misma de Murnau, pero Herzog ya utiliza para los personajes los nombres de la novela, introduce algunas variaciones en el guión, y está rodada en color.

El magnetismo de esta película reside, principalmente, en su preciosista fotografía, en unos escenarios, tanto interiores como exteriores, mimados al máximo, y en una inquietante banda sonora.

Teniendo en cuenta la trayectoria hasta entonces de Herzog, un realizador que aunaba el realismo con el simbolismo, era natural, que aún tratándose de un remake, se saliera de las pautas del primer Nosferatu.

Aunque la película contenga muchos planos rodados casi literalmente como los rodó Murnau, no estamos viendo una “copia” de ella. Estamos viendo un filme de Werner Herzog.

Se puede apreciar desde el principio, cuando Harker viaja hasta la residencia del vampiro.

Son unos escenarios más realistas, fascinantes sin duda, pero más fríos, en los que se echa en falta la sutil presencia de lo sobrenatural, que transmitía la película de Murnau.

El ritmo de toda la película es lento, lo que a veces hace perder el interés por lo que cuenta. Se retoma con secuencias originales, cuidadas e impactantes, como el “desfile” de ataúdes portando a las víctimas de la peste, el surrealista y onírico baile en la plaza mayor de la ciudad, y “la última cena” de los supervivientes en compañía de la las ratas portadoras de la peste bubónica.

Herzog cuidó tanto cada fotograma que parece estarse más delante de cuadros que de planos. Pero lo que dota a la película de belleza visual, le resta los ingredientes de tensión que toda película de terror debería tal vez contener. No estamos hablando, pues, de una película de ese género al uso, sino de un filme poético, plásticamente casi perfecto.


FICHA TÉCNICA
Título: Nosferatu, vampiro de la noche
Año: 1978
Duración: 96 minutos
Nacionalidad: Alemania
Director: Werner Herzog
Intérpretes: Klaus Kinski, Isabelle Adjani y Bruno Ganz
Guión: Werner Herzog
Música: Charles Gounod
Fotografía: Jorg Schmidt Reitwein