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dimarts, 29 de març del 2011

Pesadilla


La vivaz impresión de realidad que ofrece el sueño es tan intensa a veces que resulta difícil, e incluso imposible, distinguirla de un hecho real. En la creencia de haber mantenido relaciones con el Diablo, los acusados suben al cadalso víctimas de su propia fantasía. El alma es una imagen humana sutil, inmaterial por su naturaleza, un vapor, una película o una sombra; es la causa de la vida y el pensamiento, es impalpable e invisible. Muchas personas ven siempre en la pesadilla un ataque sexual de parte de un demonio lúbrico. A la representación del deseo subyacente no le es permitido exhibirse en su forma verdadera: el sueño es una transacción entre el deseo y el intenso miedo proveniente de la inhibición. La sensación voluptuosa en sueños se haya casi siempre acompañada por un sentimiento desagradable. Cuando la noche ha aprisionado nuestra visión en su calabozo, el Diablo pide cuentas a nuestra conciencia. Cuando apoyamos la cabeza en el lecho lo hacemos sobre un nido de víboras. Por eso, los terrores de la noche son peores que los del día. La idea de que el coito puede ser realizado entre seres humanos y seres sobrenaturales está muy extendida en nuestro inconsciente. Los conventos, por ejemplo, se ven particularmente infectados por los íncubos, lúbricos demonios que visitan a las mujeres. Se establece entonces una relación a medio camino entre la atracción y la repulsión: la libido y el temor mórbido se confunden. A los hombres, por su parte, se les aparecen los súcubos. Estos seres repugnantes y demoníacos, que adquieren la forma de mujeres odiosas, abrazan al alucinado durmiente y lo sumen en un profundo horror. Imágenes repulsivas persiguen al hombre y lo obsesionan, sufriendo incluso alucinaciones genitales horrorosas. El tormento puede continuar al despertar y no cesar nunca. 

http://acuolenss.blogspot.com/2010/07/lo-invisible.html 

dijous, 15 de juliol del 2010

NOSFERATU


El significado original de la palabra nosferatu es difícil de determinar. No hay duda de que alcanzó difusión popular a través de la novela de Bram Stoker; Stoker halló el término en cierta obra del escritor y orador británico del siglo XIX Emily Gerard, quien la introdujo en un capítulo de su obra Supersticiones de Transilvania (1885) y en su crónica de viajes La tierra más allá del bosque (1888) (la “tierra más allá del bosque” es literalmente lo que significa Transilvania en latín). Se alude a ella simplemente como el vocablo rumano para designar al vampiro; Stoker empleó el término como un calco del inglés undead o no-muerto. Esta atribución es patentemente falsa, puesto que la palabra nosferatu carece de significado conocido (aparte del introducido por la novela y las películas) en ninguna fase histórica del rumano.

Una etimología alternativa sugiere que el término proviene originalmente de los nosóforos griegos (*νοσοφορος), es decir, de los agentes transmisores de enfermedades. Esta derivación podría tener sentido cuando se observa que en varias naciones de Europa Central los vampiros eran considerados difusores de epidemias. La película de Murnau incide particularmente en el tema de la enfermedad, y su creatividad como director pudo haber sido influenciada por esta etimología. Otra teoría sugiere que la palabra significa “respiración,” un derivado del spirare latino. Una posibilidad final es que la forma que Gerard ofrece sea un término rumano bien conocido pero mal transcrito, o posiblemente un mala interpretación de los sonidos de la palabra debido a la familiaridad limitada de Gerard con la lengua. Dos candidatas a servir de origen a nosferatu son necurat (“sucio”, asociado generalmente con lo oculto) y nesuferit (“insufrible”). La forma determinada masculina nominativa de un sustantivo rumano en la declinación a la cual ambas palabras pertenecen se corresponde con la terminación ” - UL ", así que habría que hablar con propiedad del necuratul y el nesuferitul (traducibles como “el diablo” y “el insufrible”, respectivamente).