dijous, 2 de gener de 2014

El pliegue - microrrelato de torsofuck

Un eclipse de luna teñía de color sepia negros recuerdos hartos de asco, envueltos aún por efluvios de asfixia nauseabunda. Clandestino fotógrafo testimonial de un campo que sardónicamente prometía la libertad por el trabajo, palabra que procede del bajó latín del siglo VI tripalium o instrumento de tortura que procura en un tiempo infinito el abandono de la cárcel del alma y el alcance del ansiado descanso.

Innúmeras fotografías sepia de despojos anoréxicos con sus inaudibles alaridos horrísonos amontonados para ser hornenados como premio al trabajo bien hecho, del que son fanáticos defensores los excrementicios descendientes de los hiperbóreos.


Más valdría no haber enfocado a una bella mujer, aún viva, entre tanta muchedumbre putrefactible.

-Yo sé cómo escapar de aquí, mujer.

- No te esfuerces, pronto descansaré y abandonaré este mundo creado por un dios ciego e idiota que babea en el centro del vacío final, "uno por encima de todos".

Siglos de lágrimas de sangre muda, embotado en vida dentro de una prisión de soledad y de tiempo repetido, sin salida, contemplando el retrato en la pared de la mujer de cuerpo vencido, ansioso de ser polvo. Cuando ya, con mi luger, apuntaba a la sien, recordé unos sencillos versos:

La noche sepia,
Un mosquito se posó
en parabellum

En el último momento, se desvió el disparo. Una tentativa. Qué vergüenza. Ahora llevo toda la cabeza vendada. Soy el "hombre invisible".

Microrrelato de: torsofuck