divendres, 17 de desembre de 2010

Arder

Los dedos martillean el teclado ante el blanco que va perdiendo espacio en la línea. Concentrado y aturdido al son inconexo de los persamientos que se van entretejiendo y que se materializan aquí ahora en palabras. Desaparece al escribir el impulso de lo escrito hasta ahora. Hay una ansia brutal de materialización en palabras del aliento desesperado contra el tiempo. Una resistencia inútil al empuje imparable hacia el fuego eterno. Un proyecto sin retorno hacia delante, ganando terreno al blanco pantalla. Mirar hacia atrás en el trayecto, un muro de palabras que llenan el vacío literalmente blanco del momento. Pero seguir en la guerra perdida de antemano. No es tormento gratuito sino lucidez. La grieta se va abriendo irreversiblemente. La distancia hasta la primera letra de este escrito es ya inalcanzable. No hay marcha atrás. Es preciso seguir adelante. No retroceder. ¿Para qué borrar estos pedacitos de puzle materializados en palabras que ahora, sí, ahora, me obligan a no parar hasta llegar aquí?

1 comentari:

Le Moria ha dit...

Una lucha, sin duda, y con un final bien definido. >LeMoria