dimecres, 23 de març del 2011

Cesare Pavese - Fragmentos

Cuando se sufre, se cree que más allá de las esferas existe la felicidad; cuando NO se sufre, se sabe que ésta no existe, y se sufre entonces de sufrir porque no se sufre nada

La bondad que nace del cansancio de sufrir es un horror peor que el sufrimiento

Para no sufrir hay que convencerse de que todo es sufrimiento. [...] Para no sufrir hay que sufrir. Es decir: Hay que aceptar el sufrimiento


Tener un libidinoso gusto por el abatimiento, por el abandono, por la enervante dulzura, y una despiadada voluntad de disparo, explosiva y tiránica, es una promesa perenne y fecunda de vida interior  

Escoger nosotros mismos un mal es la única defensa contra este mal. Esto significa la aceptación del sufrimiento. No resignación, sino disparo. Digerir el mal golpe

No se desea disfrutar. Se desea experimentar la vanidad de un placer para no seguir obsesionados por él



[Fuente: Extraído de El oficio de vivir. El País.Traducido por Ángel Crespo. Clásicos del siglo XX, vol. 30. 2003.]

Nostalghia (Andrei Tarkovsky)


dijous, 17 de març del 2011

Cuando los sueños se hacen realidad

  Ese fin de semana K cogió, como de costumbre, un dvd de los muchos que almacenaba en su estantería. Tenía una auténtica colección de películas de gore, torture-porno, terror, serie Z y demás subgéneros de lo más variopinto. Acumulaba tantas películas que ni sabía cómo localizarlas. Esa era su gran afición. Bueno, también devorar grandes bolsas de palomitas ante su televisor panorámico "plasmático" cuando lograba localizar el enésimo filme de mutilación, tortura, zombies... Disfrutaba sobremanera cuando torturaban a las chicas que aparecían en las películas, les arrancaban los ojos, las violaban....  Y  mientras, K comía palomitas como un poseso y bebía cervezas sin cesar. La cuestión era disfrutar de la humilación,  la  tortura... Unas extrañas fantasías invadían su cabeza alienada y llena de frustración; por eso, gozaba ante el desfile de atrocidades que vomitaba su televisor. Era tan friki que ni se levantaba para ir al lavabo. Tenía un cubo donde hacía sus necesidades cuando se le llenaba la barriga. Cosa, por otra parte, muy habitual, puesto que tomaba una lata de cerveza tras otra. Así pasaba el rato los dos días del fin de semana. Un pobre diablo, sin duda. Pero un día, llamaron a la puerta. Era tarde, un sábado de madrugada. Miró por la mirilla. Era una chica espectacular y le estaba sonriendo. No se lo podía creer. Iba con un vestido rojo y con un escote de los que quitan el hipo... y otras cosas. Sin pensárselo, K abrió la puerta. La mirada de la chica era turbadora, escandalosa. Sin embargo, nuestro héroe empezó a sentir una extraña angustia. Esa cara... pensaba. Le era familiar. Juraría que la había visto... en una película. Y no en una cualquiera. Sin tiempo para la reacción, la chica le asestó treinta puñaladas, todas ellas bien dirigidas. La sangre empezó a brotar a borbotones del cuerpo del desdichado K. Ya en el suelo, notó que no sentía dolor alguno, lo cual le dejó paralizado y aterrado (eso sí era verdadero terror y en sus propias carnes; qué más podía desear). La chica se disponía entonces a atarlo en una silla, a lo que K no ofreció resistencia. Estaba absolutamente reventado y, pese a ello, no sentía ninguna molestia. Creía que se estaba volviendo loco. Empezó entonces la joven a cortarle los dedos de la mano derecha, mientras le sonreía con cara seductora. Ya sin dedos, pero sin sentir dolor, K vio cómo en ese momento la joven le cogió la mano izquierda. Repitió la acción. 5, 4, 3 2, 1 ... ¡sin dedos! Estaba muerto de miedo, pero, mutilado como estaba, y hecho una piltrafa, no sentía dolor alguno. Continuó entonces la bella muchacha con la orgía de sangre. Poco a poco acercó un cuchillo afilado al cuello de K. Lentamente, dulcemente, le empezó a cortar la cabeza. Notaba un cosquilleo en el cuello nuestro amigo, y claro, empezó a caerle progresivamente la cabeza hacia un lado, le pendía como un colgajo en su hombro izquierdo. Separada ya del cuerpo, la chica cogió la cabeza y la puso frente al tronco de nuestro alucinado héroe. Podía mover el cuerpo, Dios santo -pensó-, ¿pero qué me está pasando? Movía sus manos sin dedos desde la distancia que separaba la cabeza de su cuerpo. No tuvo bastante la chica que entonces fue y le arrancó los ojos, eso sí con mucha ternura y una sonrisa de oreja a oreja. Una en cada mano, la muchacha estrujó las esferas oculares del joven hasta que explotaron. Había por fin terminado el trabajo. Se dirigíó hacia la puerta y se marchó. K veía colores y siluetas indescriptibles, pero no podía enfocar nada ya. Su cabeza sin ojos yacía en el suelo y su tronco despedazado, frente a ella. Ni en sueños hubiera imaginado que sería el protagonista de una película de las que tanto le gustaban.

El tormento es gozo

- Cada día encuentro menos motivos para vivir.
-¿Y eso?
-Me siento vacío y sin perspectivas.
-¿Por qué?
-Si lo supiera.
-Creo que lo sabes.
-No.
-¿No deberías mirar dentro de ti?
-Lo hago a todas horas.
-¿Y?
-Nada de nada. Un laberinto extenuante me sumerge en una angustia sin límites.
-¿Busca más allá?
-¿Dónde?
-¿Cuándo empezaste a sentir esta desolación?
-Creo que desde la adolescencia, pero entonces no tomé consciencia.
-¿Pasó algo a lo que hayas concedido mucha importancia?
-Me torturaron cuando iba clase, se rieron de mí y me lanzaron por las escaleras del instituto. Hay muchas más desventuras.
- Una dura experiencia, pero la mayoría hemos sufrido experiencias negativas.
-Mal de muchos... De qué me sirve eso.
-¿Por qué vives atrapado en el pasado?
-No vivo atrapado en el pasado.
-Por cómo te explicas, parece que sí.
-Tú me has preguntado.
-Sí, pero tú has seleccionado ese episodio, por algo será. -¿Hay más?
-Sí claro.
-No es preciso que sigas.
-¿Por qué lo dices?
-Has de cambiar.
-¿Cómo?
-Has de vivir el presente.
-Eso parece un mantra de algún místico... No estoy para esas historias. Mi hermano se intentó suicidar tras dos años practicando meditación y todas esas cosas.
-No hablo de mística, hablo de atreverse a vivir el presente.
-Ya lo hago.
-Sí, pero atenazado por fantasmas del pasado.
-El tormento es gozo.
-Tú mismo te has dado la respuesta.
-He dicho esa frase al azar, sin pensar.
-Has dado en el clavo.
-¿Por qué?
-Te gusta el sufrimiento y te deleitas en él, ahí está tu mal.
-¡¿Pero cómo te atreves...?!
-Te recreas en el sufrimiento, pierdes tu energía: es lo más fácil.
-No puedo salir de ello.
-No quieres salir.
-¡Déjame en paz!
-Tú mismo, cierra las puertas.
-¡No me tortures!
-Pero si es lo que en el fondo te gusta: torturarte y despertar compasión.
-Si continúas así, me voy a enfadar.
-Enfádate.
-¡No me provoques!
-Te provoco.
-¿Por qué?
-Para que reacciones.
-¿Quién eres tú para hablarme así?
-Soy alguien que quiere ayudarte.
-No puede ayudarme nadie. Pienso en el suicidio.
-Me lo imagino. Estás atrapado en la erótica del sufrimiento y te deleitas con fantasías suicidas.
-¿Pero qué dices?
-Lo que oyes.
-¡Desaparece!
-Ahora mismo.

dimarts, 1 de març del 2011

Tránsito


El metro va atestado de personas. La situación, no por familiar, resulta menos pintoresca. Una chica iracunda martillea su móvil con los dedos de sus dos manos, parece poseída. Está de pie, en un vagón, rodeada de desconocidos. Mira la pantalla del teléfono, la frota con los dedos sin cesar, ahora sube, ahora baja, movimiento lateral... ya, perfecto, pulsa la definitiva tecla y reposa al fin. Un extraño espectáculo contemplarla y ver su aislamiento con el cachivache. Ninguna sorpresa. Un chico paquistaní que se encuentra al lado de la joven, también de pie, la mira fijamente con una sonrisa entre sádica y cariñosa. De pronto, estalla una música entre clásica y vodevilesca que viene de un extremo del vagón. Unos rumanos se acercan con un carrito sonriendo y pidiendo limosna con un vaso de plástico blancuzco y roído. Una mujer entrada en años los mira de soslayo con cara de asco mientras contempla embelesada a una niña rubita de ojos azules. Qué gente tan repulsiva, debe de pensar. Los olores, estímulos y miradas se entrecruzan en una orgía de sensaciones. Es una coreografía cambiante que no cesa, donde circulan los más diversos actores. La escena consiste en un tránsito continuo de desconocidos que se cruzan, se confunden, entran, se van, todo ello aderezado con ruidos mecánicos, flatulencias, carcajadas, tonos de móvil y voces que articulan frases indescifrables. Se tiene en estos casos una sensación borrosa, que se intensifica cuando uno abandona el metro. La cabeza está llena de caras que han irrumpido en ella sin permiso, de estímulos extenuantes que la han sumido en un estrépito inútil. Una molesta resaca le invade a uno entonces cuando sale a la calle tras abandonar el recinto del metro. La cabeza todavía se halla sumida en la confusión de estímulos y de repente choca con nuevas sensaciones: el aquelarre de las calles se precipita en ese instante sobre uno, como un tráiler sin frenos que nunca le acaba de atropellar. Ruido, coches, luces, letras por todas partes, caras... Al llegar a casa, uno está cansado, tremendamente cansado de esos estímulos aguijoneantes. ¿Vivir cada día así, en esta borrachera o delirio constante y sin cesar, qué significa? Hay que pasar página. Si el cerebro aún tiene cuerda para pensar, lo mejor, para evitar males mayores, es encender la tele o el ordenador (si es que se ha apagado) y empezar a relajarse y a dormitar. Hay que apagar la luz. Otro día.

dilluns, 21 de febrer del 2011

Desaparición


No logra el alma sobreponerse a la congoja en que la sumerge el discurrir de la existencia y el paso anodino de los días. La vida adulta uno a veces la percibe como una aceptación de la derrota absoluta, la asunción "positiva", en el mejor de los casos, de la aniquilación de cualquier ilusión o expectativa que pudiera haber germinado en una edad temprana.

Desde hace ya tiempo se puede sentir una profunda náusea por lo que implica ser adulto (encontrarse en un estadio intermedio de la vida). Los lugares comunes de la vida adulta podrían ser, entre otros: tener una pareja o construir una familia, traer hijos al mundo, sufrir un divorcio las más de las veces, el consumismo antifrustración (que dura lo que dura la compra), tomar tranquilizantes o hacer yoga... ah, o bien ingerir flores de Bach (y toda esa parafernalia new-age: el gran negocio construido para lobotomizar a las personas que han perdido el rumbo -la mayoría-; se habla aquí de un perfil más o menos acomodado económicamente: podría ser peor claro), hacer actividades (bailes de salón, coleccionismo, chats de amig@s, cursillos de lo que sea con-tal-de-pasar-el-tiempo: de ouija, de cocina cantonesa, de fotografía; el Photoshop que no falte...), hacer blogs para no se sabe qué... Lo que sea con tal de tapar las grietas que se van abriendo ya definitivamente, y que "harán compañía" hasta la tumba.

Cuando uno "ha cumplido" su función biológica -la reproducción-, lo que viene ya es de regalo. Luego están las personas que, por lo que sea, no han realizado ni esta básica función natural: no hay problema, queda la cultura -internet ("un instrumento de" no "un fin en sí"), libros, música, cine, teatro, maratones populares, circo...-, viajar, etc., como sustitutos en la sociedad civilizada y del espectáculo.

Pero ya no queda más. Y entonces emerge el tema "preferido" y que tanto tortura a la mayoría: "has triunfado en la vida" (creerlo es básico, porque otra cosa... , y también que los demás lo crean) o "has fracasado" (y que la persona haga suyo este pensamiento). Es el momento del balance. Tras este, lo que sigue es un ir perdiendo las fuerzas paulatino, un proceso gradual de desconexión sobre cómo funcionan las cosas en el mundo (cada vez se entiende menos por dónde van los tiros en los más diversos aspectos de la realidad), seguramente debido a la atrofia cerebral progresiva por la pérdida de neuronas, y también a causa de la falta de interés. Queda entonces ver el relevo de los jóvenes que continúan el ciclo de la vida.  Y claro, la lucha por evitar el propio deterioro físico; el miedo al dolor y a la muerte se convierten en una obsesión para muchos. Y no es de extrañar. Esto se acaba y uno ni se entera con tanta tele, tanto internet, tanto trabajo, tantas distracciones...

En el mejor de los casos, se puede aspirar a dejar una pequeña huella personal antes de la muerte, intentar dejar alguna señal de nuestro paso por el mundo [¿para qué? ... mejor no seguir por este sendero, cada uno debe de tener su propia visión sobre este particular] a las futuras generaciones.

Pero las más de las veces quedará nuestro paso en un olvido absoluto (se puede revisar lo que ha hecho uno con el recuerdo de sus familiares o amigos muertos para saber lo que le espera). La desaparición es, pues, el futuro, y quizá sea mejor así.

Seguramente, lo peor es no saber por qué caímos en el tiempo. por qué estuvimos transitoriamente en este misterio que es la vida. Pero para cuando vengan estas ideas angustiosas a la cabeza, siempre podrá encenderse la tele (si quedan fuerzas) o bien abrir una libreta polvorienta y llena de recuerdos e ilusiones perdidas para pasar el tiempo leyendo.

diumenge, 13 de febrer del 2011

La morada fuera del tiempo - I

II

III

IV


V

VI

VII

VIII

IX

X

XI

XII

XIII

XIV

XV

XVI

XVII

XVIII

XIX

XX

XXI

XXII

XXIII

XXIV

XXV

XXVI

dimarts, 8 de febrer del 2011

Odas de Ricardo Reis (fragmentos) - Fernando Pessoa


 Unos, con los ojos puestos en el pasado,
ven lo que no ven; otros, fijos
los mismos ojos en el futuro, ven
lo que no puede verse.

¿A qué buscar tan lejos lo que está tan cerca,
nuestra seguridad? Este es el día,
esta es la hora, este el momento, esto
es lo que somos, y no hay más.

Perenne fluye la inacabable hora
que nos proclama nulos. En el mismo trago
en que vivimos moriremos. Coge 
el día, otra cosa no eres.

Súbdito inútil de astros dominantes,
pasajeros como yo, vivo una vida
que ni deseo ni amo,
mía porque soy ella.

...

Viven en nosotros innumerables;
si pienso o siento, ignoro
quién es el que piensa o siente.
Soy solamente el lugar
donde se siente o piensa.

Tengo más almas que una.
Hay más yos que yo mismo.
Existo sin embargo
indiferente a todos.
Los hago callar: yo hablo.

...

Cada uno cumple el destino que le cumple,
y desea el destino que desea;
ni cumple lo que desea,
ni desea lo que cumple.

Como a las piedras en el borde de los bancales
el Hado nos dispone, allí quedamos;
que la Suerte nos puso
donde habíamos de serlo.

No tengamos mejor conocimiento
de lo que nos cupo en suerte que de que nos cupo.
Cumplamos lo que somos.
Nada más nos es dado.


[Fragmentos extraídos de: Fernando Pessoa. El misterio del mundo. Antología, selección y traducción de José Luis García Martín. Colección Orfeo. Paréntesis Editorial, ed. 2009.]

dimarts, 1 de febrer del 2011

My Chemical Romance



[Me mantengo al margen de polémicas extrañas góticos vs. emos y cosas de este tipo. Uno ya tiene cierta edad. Me quedo con la canción, del resto prescindo.]

dimecres, 26 de gener del 2011

Presencias vegetales

diumenge, 23 de gener del 2011

Zombis y nazismo

¿No serán los zombis una representación apocalíptica de los desposeídos de la sociedad (pobres, marginados, indigentes, drogadictos, inmigrantes, etc.), ante los cuales se puede ejercer la más tremenda de las violencias? "No son humanos", se dice y se insiste sobre los zombis, a pesar de que tienen olfato y comen (carne humana, o eso intentan, pues no pueden digerir nada con su cuerpo reventado y desmembrado en mayor o menor medida -¿alguien recuerda a los supervivientes de los campos de exterminio nazis cuando fueron liberados?-) y de que su apariencia es casi-humana aunque repulsiva... Su manera de moverse puede parecer la de unos yonkis colocados que deambulan, la de enajenados y hambrientos en la indigencia... Seres que dan miedo y producen repulsión a una sociedad cada vez más deshumanizada y paranoica. Pues bien, estas palabras, "No son humanos", son las mismas o similares a las que en otro tiempo usaron los nazis para acabar con los "diferentes": judios, gitanos, retrasados mentales, enfermos, homosexuales, etc.

Si uno se fija bien, los zombis constituirían a la masa que deambula por las calles en la exitosa serie televisiva The Walking Dead, y los pocos supervivientes serían "la minoría", los escogidos, los supervivientes. ¿No serán los zombis la imagen infernal de la pobreza y de la marginación que se quiere instalar en el inconsciente colectivo en este contexto que vivimos de crisis brutal económica planetaria? ¿No se estará preparando el terreno en el inconsciente de las personas para la posibilidad de ejercer una violencia ilimitada y exterminadora hacia los diferentes, en este caso representados como muertos vivientes? Estos diferentes serían los desposeídos en una sociedad como la nuestra sumergida en el infierno del capitalismo financiero actual, los desechos de la crisis, el escalafón más bajo, los parias, ante una minoría, la de los más fuertes, en el sentido darwinista-económico. Esta élite de escogidos tendría carta blanca para exterminar a esa horda de monstruos inhumanos... Pero esos monstruos... ¿no son quizá la encarnación simbólica de lo que no quiere ver y le da asco a la sociedad, y cuyo aumento exponencial, a medida que el darwinismo económico va imponiendo planetariamente su ley, es ya una realidad? Drogadictos, pobres buscando comida en las bolsas de basura, inmigrantes, "diferentes" en definitiva... ¿Ese chivo expiatorio no será el que personifican los zombis de una manera amplificada y terrible?

Si, por ejemplo, en George A. Romero los zombis encarnaban a unos alienados que deambulaban en un supermercado en El Amanecer de los muertos en 1978 en el subcontexto del consumismo y materialismo norteamericanos, haciendo celebre la frase "Cuando no quede sitio en el infierno, los muertos caminarán sobre la Tierra", los zombis de la era proto-neo-nazi actual son bestias inmundas que hay que EXTERMINAR para salvar a los respetables supervivientes, sin más mensaje ni más ideas que "o ellos o nosotros". Mensaje nazi donde los haya si uno se para a pensar un poco.

Puede parecer descabellada, pero esta idea le ronda a uno por la cabeza ante el éxito sin precedentes de lo zombi en el contexto de crisis económica que hoy asola el mundo. "O ellos o nosotros"; "Los que no tienen contra los que tienen". Sería algo así como una guerra brutal y postmoderna de clases que desembocaría en una especie de solución final apocalíptica.

De momento, y para tranqulidad de la mayoría, dejémoslo en que el fenómeno zombi sólo constituye una "extraña" y singular forma de catarsis colectiva, un fenómeno donde volcar la rabia y el odio que llevan muchos dentro...

divendres, 21 de gener del 2011

Bauhaus

Lacrimosa

Efecto nocturno - Paul Verlaine


Noche. Lluvia. Un cielo lívido, acuchillado
Por mil flechas y torres al recortarse
Una ciudad gótica esfumada en la lejanía gris.
La llanura. Una picota con ahorcados ya resecos
Y que el pico ávido de las cornejas pone en movimiento,
Parecen bailar inenarrables danzas en el aire oscuro
Mientras sus pies se ofrecen al hambre de los lobos.
Hay algunas matas de espino y de acebo
Con su horrible follaje ampliamente esparcido
Sobre escenas fuliginosas de un difuso decorado.
Allí van tres prisioneros, macilentos
Y descalzos, escoltados por fornidos guardias
Cuyas lanzas y alabardas, cual pico de rastrillos,
Contra las lanzas del aguacero centellean.


[Extraído de: Paul Verlaine, Poemas saturnianos (1866) incluido en Poesía. Ed. de Jacinto L. Guereña. Colección Visor de Poesía, 2007.]

dijous, 20 de gener del 2011

*El sueño americano*

El contenido de estos vídeos puede resultar desagradable, dada su crudeza. En el primero destaca el contraste entre la maravillosa canción del grupo neoyorquino Suicide "I surrrender" y las imágenes del filme. El segundo vídeo pertenece a la película de culto Elephant, de Gus Van Sant.