dilluns, 25 de juny de 2012

Envueltos en una noche devastadora


El curso de la abstracción se configura como un impulso irrefrenable y cósmico, que no afecta únicamente a la reflexión interior y mental, sino que forma los objetos a nuestro alrededor y nos forma a nosotros mismos como objetos. La acumulación, extensión y ramificación de los entes y de los nexos abstractos es algo irreversible, que pesa sobre las generaciones humanas y las extenúa. La red de la abstracción atrapa todo, constituye todo, obnubilando, debilitando, ofuscando, sin modo de liberarse de ella. Estamos en el país de los cimerios, donde el sol no brilla, junto a la tierra de los muertos. Envueltos en las tinieblas, únicamente recordamos, y creemos que un exangüe y mediado recuerdo sea vida. Se llama real y existente a algo que en sí es apariencia: así es el hombre. Nosotros, últimos hombres, los más recientes, los más abstractos, ya ni siquiera existimos, somos fantasmas. No hay más que compararse con los hombres del Renacimiento, sobre los que el tejido de la abstracción era más fluctuante.


[Fuente: Giorgio Colli: Después de Nietzsche. Ed Anagrama .p.40]

2 comentaris:

Dr.Krapp ha dit...

Un texto bien hermoso que tiene mucho que ver con la última entrada que has comentado en mi blog. La abstracción mataa a los hombres y los convierte en números o incognitas en ecuaciones.

manipulador de alimentos ha dit...

'¿Cómo puede el director de 'Drácula', por muy autoreferenciadora y coñera que sea, revisitar con 'Twixt' el género hoy tan de moda y que él elevara a tal altura?