divendres, 5 de novembre del 2010

El ascenso de Satán (una pincelada)


Cuando se rastrea el ascenso de Satán en el mundo de los espíritus, debemos centrar nuestro interés en la mitología persa. En lo que suele llamarse la religión del profeta Zaratustra, hallamos la primera figura verdaderamente comparable a Satán: un espíritu maligno, Angra Mainyu (que en griego se corrompió hasta convertirse en Ahriman), es decir, el eterno y de fuerza casi infinita señor de los mostruosos regimientos de viles demonios y, al igual que Satán, armado de la misma ansia insaciable e ininteligible de hacer pecar a los hombres y hacerlos caer especialmente en los pecados de la carne, y arrastrarlos consigo hasta el fuego eterno que aguarda al demonio y a todos sus ángeles.

Dios -"el buen dios", o "el auténtico", es decir, Ahura Mazda u Ormuz- crea un mundo resplandeciente repleto de bellezas y que disfruta de una luz perpetua. Angra Mainyu llega al lugar y, utilizando su poderosa magia, lo convierte en el miserable valle de lágrimas que todos conocemos.

Dios creó un mundo espiritual, como se sugiere en el Génesis, y el archidemonio lo convirtió en un mundo material. Esto sería cierto para la última expresión del credo de Zaratustra.

Las ideas ascéticas (se denomina ascética o ascetismo a la doctrina filosófica y religiosa que busca purificar el espíritu por medio de la negación de los placeres materiales) se extendieron desde Persia por todo el Próximo Oriente (poco después del 330 aC). Su idea central era que Angra Mainyu, el primer Satán consumado, había creado el cuerpo humano como medio para corromper el espíritu. Los primeros rabinos (no los judíos ortodoxos, pues para ellos sólo Yahvé puede crear) elaboraron la teoría de que Yahvé había depositado todos los sórdidos deseos sexuales en el hombre sólo después de que Satán tentara a Adán y Eva y éstos cayeran en la tentación. El sexo era sucio, a menos que estuviera debidamente aprobado, y a los espíritus impuros, bajo la dirección de Satán, les gustaba especialmente emplearlo para asegurarse de que los hombres fueran condenados al infierno.

Por supuesto, la influencia de estas ideas era limitada, pero Satán se había encaramado ahora como príncipe del mundo de los pecados y las tinieblas, y algunos empezaron a especular sobre la psicología de estos espíritus impuros y el tremendo ahínco con el que se consagraban a la tarea de corromper a los hombres.

[Fuente: Material extraído de textos de Joseph McCabe]

dijous, 4 de novembre del 2010

Fragmento de Nosferatu (Werner Herzog)

Nosferatu (Werner Herzog, 1978)


Más de medio siglo después de que Murnau rodara su Nosferatu, otro alemán, Werner Herzog, decidió homenajear a su compatriota, haciendo un remake sobre el, por aquellas fechas, ya mítico film.

LOS ACTORES
Herzog dio el papel protagonista a su por entonces actor fetiche, Klaus Kinski. Estéticamente, lo aproxima al vampiro de 1922, pero aunque de su aspecto siniestro no haya nada que reprochar, no llega a dotarlo de ese aspecto entre humano y animal (casi el rostro de un murciélago o vampiro real) que apreciábamos en el de Murnau. Kinski en esta película realiza uno de los papeles más comedidos de su carrera, y deja a un lado su histrionismo, para componer la imagen de un ser condenado a “vivir”, y torturado por la sed de sangre, pero controlándose para llegar a sus fines.

Isabelle Adjani, en aquel momento una joven promesa del cine francés, es Lucy. Su interpretación no nos transmite los sentimientos de su personaje. Es fría, y te lleva a la reflexión de que tan sólo se limita a posar en la mayoría de las escenas en las que aparece.

LA PELÍCULA
La historia es prácticamente la misma de Murnau, pero Herzog ya utiliza para los personajes los nombres de la novela, introduce algunas variaciones en el guión, y está rodada en color.

El magnetismo de esta película reside, principalmente, en su preciosista fotografía, en unos escenarios, tanto interiores como exteriores, mimados al máximo, y en una inquietante banda sonora.

Teniendo en cuenta la trayectoria hasta entonces de Herzog, un realizador que aunaba el realismo con el simbolismo, era natural, que aún tratándose de un remake, se saliera de las pautas del primer Nosferatu.

Aunque la película contenga muchos planos rodados casi literalmente como los rodó Murnau, no estamos viendo una “copia” de ella. Estamos viendo un filme de Werner Herzog.

Se puede apreciar desde el principio, cuando Harker viaja hasta la residencia del vampiro.

Son unos escenarios más realistas, fascinantes sin duda, pero más fríos, en los que se echa en falta la sutil presencia de lo sobrenatural, que transmitía la película de Murnau.

El ritmo de toda la película es lento, lo que a veces hace perder el interés por lo que cuenta. Se retoma con secuencias originales, cuidadas e impactantes, como el “desfile” de ataúdes portando a las víctimas de la peste, el surrealista y onírico baile en la plaza mayor de la ciudad, y “la última cena” de los supervivientes en compañía de la las ratas portadoras de la peste bubónica.

Herzog cuidó tanto cada fotograma que parece estarse más delante de cuadros que de planos. Pero lo que dota a la película de belleza visual, le resta los ingredientes de tensión que toda película de terror debería tal vez contener. No estamos hablando, pues, de una película de ese género al uso, sino de un filme poético, plásticamente casi perfecto.


FICHA TÉCNICA
Título: Nosferatu, vampiro de la noche
Año: 1978
Duración: 96 minutos
Nacionalidad: Alemania
Director: Werner Herzog
Intérpretes: Klaus Kinski, Isabelle Adjani y Bruno Ganz
Guión: Werner Herzog
Música: Charles Gounod
Fotografía: Jorg Schmidt Reitwein

dimecres, 3 de novembre del 2010

La zona

Los tres hombres yacían sin mirarse, espalda contra espalda, en el suelo de una estancia en ruinas. Para qué se habían dirigido allí nadie puede saberlo con certeza. Los anhelos que mueven a las personas son a menudo desconocidos hasta para ellas mismas.

El trayecto hacia ese espacio abandonado donde se encontraban había sido duro, trufado de peligros, reales o imaginarios. El habitáculo se hallaba en una zona indeterminada, en un espacio extenso y salvaje, mezcla de naturaleza desatada, ruinas de fábricas en desuso, chatarra de vehículos y carros de combate solitarios y mortecinos, corroídos por el tiempo. Lo que destacaba de aquel paraje era el silencio, un silencio sobrecogedor, que pone a uno ante sí, sin secretos, desarmado.

Los tres hombres se habían citado dos días antes en el único bar de un área insalubre, plagada de fábricas humeantes y donde el ruido de los trenes de carga que hasta allí llegaban era ensordecedor. Alejo, un escritor en plena crisis creativa había acudido el último al encuentro. En la diminuta mesa redonda al fondo del bar le esperaban Ricardo, un científico de aspecto algo descuidado, y un tal Puercoespín.

El motivo por el que los tres se habían reunido en torno a esa mesa era porque Puercoespín conocía un extraño territorio donde se podía acceder a un habitáculo en el que uno puede cumplir sus deseos. Él era el único que creía en la existencia de aquel espacio en el que se hacen realidad los anhelos más ocultos y cuyo origen tal vez fuera extraterrestre.

Tras charlar un rato, los tres abandonaron el bar y, con Puercoespín haciendo de guía, se adentraron en aquella zona misteriosa, a la que al parecer nadie se acercaba y que era custodiada por una especie de ejército secreto. Corrían rumores de que muchos habían enloquecido o se habían suicidado en ese paraje por motivos absolutamente desconocidos e incomprensibles. La soledad y abandono de la zona se debían a esas terribles sospechas, pero también a causa de las conjeturas sobre el hecho de que allí habían aterrizado naves extraterrestres. El acceso estaba vigilado por este motivo.

De la mano de Puercoespín, Alejo y Ricardo -escritor y científico, respectivamente- pudieron sortear, no sin dificultades, a los vigilantes de aquel territorio al que se dirigían. Ambos deseaban acceder a aquel habitáculo en el cual Puercoespín les había explicado que se cumplían todos los deseos. Ni el escritor ni el científico creían en realidad que aquello pudiera ser cierto, pero, quién sabe si por tedio o desesperación, los dos se habían adentrado en esa zona.

Puercoespín conocía aquel territorio y explicó a los escépticos acompañantes que en ese espacio la línea recta era imposible de seguir para dirigirse a un sitio concreto. Un insólito fenómeno hacía que, a cada paso, el camino cambiara por completo, y lo que por unos instantes parecía estar a una cierta distancia, una roca, por ejemplo, al acercarse se convertía en una charca amarillenta de líquidos tóxicos con todo tipo de artilugios flotantes: jeringuillas, cascotes, tijeras, balas, hasta un cráneo diminuto que bien podía haber pertenecido a una rata. Sin duda, se trataba de un espacio incierto y peligroso. Pero lo más sorprendente era lo que Puercoespín comentó al escritor y al científico: lo que hacía cambiar la zona continuamente era la voluntad de los individuos que en ella se adentraban. Así, la sensación de peligro creaba el peligro en la zona, y el estar seguro y tener fe hacían que el espacio fuera más controlable y menos amenazador. Era una zona que cambiaba, pues, por la acción de la mente.

Saltaban, sorteaban obstáculos y discutían entre sí los tres hombres mientras se dirigían -nunca en línea recta- al destino que Puercoespín, el creyente, les señalaba: el habitáculo donde se cumplen los deseos.

El escritor hacía tiempo que se encontraba sumido en una crisis creativa, dudaba ya del sentido de su verbo; acaso aquel extraño destino podría ser una fuente de inspiración que lo apartara de su estancamiento. Por su parte, el científico parecía obsesionado en criticar lo que, a su modo de ver, eran alucinaciones de Puercoespín: odiaba su fe en la zona y en aquella estancia mágica en la que se cumplían los anhelos más ocultos. Pese a todo, continuaba el camino.

Pasadas unas horas, y después de traspasar un espacio informe de ruinas y sumergirse en una especie de bautizo bajo unas aguas estancadas, accedieron al habitáculo. Entraron, pues, en la estancia y permanecieron ante la habitación donde tenía lugar el fenómeno por el que estaban allí.

Una tremenda angustia fue invadiendo, poco a poco, al científico y al escritor. Tenían miedo de que se realizaran sus deseos más ocultos y temían que éstos no coincidieran con lo que ellos creían que anhelaban. Ese estado les atenazaba e impedía dar el paso definitivo hacia la habitación. Les amedrentaba que se hiciera visible lo que realmente ansiaban, sus más profundos deseos.

De repente, el científico se levantó y sacó una pistola. Dirigía el arma en todas direcciones, el dedo estaba tenso en el gatillo. Puercoespín, lleno de lágrimas y desesperación, se abalanzó sobre él, para evitar que cometiera un disparate. Aquel era el único lugar que verdaderamente daba sentido a la vida de Puercoespín, el motivo de su fe. Él había conducido al científico y también al escritor, que en aquel momento yacía en el suelo con la mirada perdida, para ayudarles a realizar sus deseos. Que no quisieran verlos materializados no entraba en la cabeza del creyente. El acceso a esa supuesta felicidad objetivable podía desenmascarar dolorosamente los verdaderos anhelos del científico y del escritor y revelar la hipocresía y farsa en que habían vivido hasta entonces, una impostura tal vez inconsciente. Tras el forcejeo, el científico dejo caer el arma al suelo y cayó de rodillas desconsolado.

Tras esta situación de tensión, los tres se sentaron y permanecieron mucho tiempo en silencio, espalda contra espalda, ante la habitación donde se realizan todos los deseos.

Escrito por Espectro X

dilluns, 25 d’octubre del 2010

Debussy - Clair de Lune

El misterio de la música

La música significa algo en general, sin querer decir nada en particular. No expresa el dolor-en-general ni la alegría-en-general, sino la emoción indeterminada, la pura capacidad emocional del alma. La música dice únicamente lo que dice, o, mejor, no "dice" nada, en la medida en que "decir" significa comunicar un sentido.

La música está hecha para lo inexpresable. El misterio que transmite no es lo inexpresable estéril de la muerte, sino lo inexpresable fecundo de la vida, la libertad y el amor. El misterio musical no es lo indecible sino lo inefable. Lo inefable es inexpresable, insondable. El misterio poético por excelencia. Donde la palabra falta, allí comienza la música.

(Nota: Se habla aquí de música clásica, pero seguramente puede hacerse extensible -con cautela eso sí- a otros tipos de música.)

[Extraído libremente del libro La música y lo inefable, Vladimir Jankélévitch, ed. Alpha Decay.]

diumenge, 24 d’octubre del 2010

foto VII

foto VI

foto V

foto IV

foto III

foto II

foto I

dimecres, 13 d’octubre del 2010

Canto I

"Altazor ¿por qué perdiste tu primera serenidad?
Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa
Con la espada en la mano?
¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como
el adorno de un dios?
Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?
Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir
¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce de todos
los vientos del dolor?
Se rompió el diamante de tus sueños en un mar de estupor
Estás perdido Altazor
Solo en medio del universo
Solo como una nota que florece en las alturas del vacío
No hay bien no hay mal ni verdad ni orden ni belleza

¿En dónde estás Altazor?

La nebulosa de la angustia pasa como un río
Y me arrastra según la la ley de las atracciones
La nebulosa en olores solidificada huye su propia soledad
Siento un telescopio que me apunta como un revólver
La cola de un cometa me azota el rostro y pasa relleno de
eternidad
Buscando infatigable un lago quieto en donde refrescar su
tarea ineludible [...]

Déjate caer sin parar tu caída sin miedo al fondo de la sombra
Sin miedo al enigma de ti mismo
Acaso encuentres una luz sin noche
Perdida en las grietas de los precipicios".



(Fragmento extraído del Canto I del poema Altazor de Vicente Huidobro, Ed. colección Visor de Poesía, vol. XLI, edición 2004)

dimarts, 12 d’octubre del 2010

La lucha perdida

La radical consciencia de la finitud puede ser un alivio o un horror, según como se mire. El alivio vendría porque, con la certeza de que "la partida" está perdida de antemano, uno puede actuar ardorosamente en cada acto de su vida, en cada instante, agotando hasta la última gota del tiempo, sin importarle nada ni sentirse culpable por nada (saber que la vida es una instante y la muerte toda la eternidad ayuda a tomar decisiones cuando la consciencia está despierta).

En cambio, la consciencia de la finitud puede sumir en el horror y el espanto porque uno no podría soportar hacer la mayoría de cosas que hace a lo largo de sus días sabiendo cómo acaba todo. Qué duro puede resultar, las más de las veces, el tener la sensación de "perder el tiempo" -en el mal sentido de esta expresión, claro, pues, se haga lo que se haga, el tiempo siempre se pierde-. La actitud pasiva, expectante ante el morir cotidiano puede ser desesperante, asfixiante y angustiosa. La certeza de que nos espera una eternidad de muerte puede sumergirnos en un abismo emocional de difícil salida (algunos opiáceos virtuales pueden ser de ayuda para pasar el tiempo... hacer un blog, sin ir más lejos, ver la televisión... aquí podríamos establecer jerarquías, claro está).

Una tercera vía podría ser la adopción de una actitud estoica, contemplativa. Digerir -cosa nada fácil- el destino fatal y el absurdo extremo de cualquier esfuerzo en esta vida y, pese a todo, disfrutar de esa lucha y admirar maravillados tantos sacrificios y peripecias titánicas para seguir adelante.

Hay algo grandioso en esa trágica lucha para quien lo sepa captar.

Escrito por Espectro X

dijous, 30 de setembre del 2010

El tormento es gozo

Al tomar conciencia de lo absurdo, uno pasa a quedar atado a él para siempre. Los dioses condenaron a Sísifo a empujar una roca eternamente hacia lo alto de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. Pensaron, con cierta razón, que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza. Aferrarse demasido a la vida nos arrastra a este suplicio en el que todo el ser se dedica a no rematar nada.

La persona que trabaja todos los días, en las mismas tareas durante toda su vida, tiene un destino igual de absurdo. Pero hay que ser consciente de ello, entonces se abre la tragedia: conocer esa miserable condición en toda su amplitud. La clarividencia de ese tormento puede dar, pardójicamente, un poco de luz. Hasta se puede gozar del tormento. Así, uno se acostumbra a pasar 8 horas diarias de su vida en el lugar de trabajo y hasta se lo puede pasar medianamente bien. La roca -angustia- es demasido pesada de llevar: las verdades aplastantes desaparecen al ser reconocidas.

La felicidad y el absurdo son dos hijos de la misma tierra. A veces, hasta el sentimiento absurdo nace de la felicidad. El hombre absurdo dice sí y su esfuerzo no cesa nunca. En la lucha atormentada puede estar la dicha.

diumenge, 26 de setembre del 2010

Sobre el mercado espiritual


Osho, el más controvertido de los gurús de los años setenta y ochenta -cuando era conocido como Rajneesh- adoptó este nombre pocos meses antes de su misteriosa muerte, de la que precisamente ahora se cumplen veinte años. Desde entonces, Osho se ha convertido en una de las marcas más potentes del mercado de la espiritualidad, con más de cuatrocientos títulos traducidos a 58 idiomas. Un imperio sin rostro -mucho menos indio y mucho más occidental de lo que parece- con sede en Zurich.

En la India, donde siempre está latente la posibilidad de ser engullido por una alcantarilla, arrollado por un killer bus o electrocutado por un cabo de alta tensión, el ashram de Osho y sus alrededores arbolados eran ciertamente un remanso de paz. Una evasión de la India en toda regla, paradójicamente vivida como un encuentro con las profundidades de India por parte de los seguidores tardíos -mayoritariamente extranjeros- del gurú, cuya más reciente encarnación dejó este mundo hace dos décadas por problemas de inmunodeficiencia nunca aclarados. Este oasis de Koregaon Park, en Pune, salpicado de mansiones ajardinadas de políticos corruptos y magnates, saltó en pedazos hace dos sábados con retumbante violencia. Una bomba accionada a distancia había sido colocada en el más popular y el más cercano de los cafés cercanos al ashram, la German Bakery (el nombre y vocación occidental dice mucho sobre la India de mentirijillas que da cobijo a este tipo de turismo: en realidad una pantalla de protección frente a la aspereza de India). Desde hacía cuatro meses, la vigilancia se había reforzado cien metros más abajo, en la Chabad House, y cien metros más arriba, en la entrada principal del inmenso ashram o centro de meditación. Pero no en la modesta German Bakery, de bancos de madera y menús naturistas: zumos de granada, lassis, tofu, germen de trigo, alga espirulina y queso de yak (aunque el yak más cercano debe pacer a 2000 km de allí).

La marca Osho se ha convertido en un imperio editorial, que publica cientos de recopilaciones de sus macarrónicos discursos en inglés. Ni una rupia se destina a obras de caridad. Aunque varias hectáreas de jardín, propiedad de la fundación, se abren a los vecinos unas pocas horas al día. También hay visitas guiadas de diez minutos, en estricto silencio, más que nada para que los indios vean que allí no se fornica al aire libre y grupalmente, como les gusta imaginar horrorizadamente. El punto culminante de la visita es el exterior de una pirámide negra -por fuera, aunque blanca por dentro- cuyo interior acoge las meditaciones de la tarde.

Para convertirse en sannyasin, o seguidor, aunque sea por un sólo día, es necesario comprar la túnica morada para los talleres diurnos y la túnica blanca para la meditación vespertina. Aunque a la discoteca nocturna se va con ropas de calle. Antes de las once, el ashram cierra sus puertas. En el apogeo de Osho, las túnicas eran, de hecho, naranjas, y luego el maestro suprimió su uso. La mayoría de las costumbres del ashram, así como el mismo nombre de Osho -efectiva marca global-, fueron introducidos cuando el gurú estaba más en el otro mundo que en este, a menos de seis meses de su muerte. Osho creía que alguien lo estaba envenenando, lo que creó un ambiente de caza de brujas dentro del propio ashram.

Hay que añadir que sólo se aceptan extranjeros con visado turístico -posiblemente para evitar que los periodistas metan las narices- y es imperativo pasar un test de VIH, aunque el ashram en sí ni siquiera tiene alojamiento. El lujoso hotel gestionado por la empresa Osho está algo apartado. Osho es un fabuloso negocio, aunque no se puede objetar que fuera más puro en vida del gurú. Si en algo destacó Rajneesh (pronúnciese Rachnish), luego Osho, fue en su proverbial instinto comercial y en su ágil adaptación a los cambios de gusto en la audiencia. Su discurso, siempre ecléctico, se volvió más jocoso, disparatado y posmoderno desde finales de los setenta.

Detengámonos en la jugosa personalidad de Osho. Para empezar, no era hindú, sino jainista. El jainismo es una religión contemporánea del budismo, con el que comparte algunos rasgos, aunque lleva al extremo algunos aspectos como la no violencia, el respeto por la vida (el vegetarianismo es estricto) y el menosprecio por los placeres mundanos. Pues bien, a pesar de estos antecedentes, Osho llegaría a ser conocido en India como "el gurú del sexo", por su desculpabilización del individuo y su sistemática denuncia de las represiones sociales. Aunque Osho, en realidad, había dicho que el sexo era algo estúpido y que lo que le interesaba era el silencio posterior al orgasmo. El vacío mental que es, no la condición previa para la meditación, ni el camino a la meditación, sino su objetivo último.

Osho nació en el culo de India, en una familia pobre de una aldea pobrísima, del miserable estado de Madhya Pradesh. Su ascenso hasta convertirse en la marca más cotizada del mercado mundial de la espiritualidad y presencia inevitable en las estanterías de autoauyuda es por lo menos digno de admiración. Su inteligencia no pasó desapercibida desde su infancia, que pasó con sus abuelos. Osho aseguraría luego que a los 21 años tuvo su iluminación, pero la verdad es que durante nueve años más continuó como oscuro profesor de filosofía en la no menos oscura localidad de Jabalbur. De ahí que sus discursos contengan menos referencias a la tradición india que Albert Camus, Bertrand Russell o Winston Churchill. Diríase que su meditación dinámica tiene menos que ver con la sabiduría de Oriente que con las experiencias teatrales de Grotowsky o Artaud. No siempre citados, la psicología de Freud y Wilhelm Reich está en la base de sus ideas -Viena más que Varanasi-, así como la filosofía de Nietzsche. La propia arquitectura de su centro de meditación no podría ser menos india y más miesiana (del Mies van der Rohe del Pabellón Alemán de Barcelona, del que toma hasta las sillas). Menos es más. También Rousseau o Voltaire pesan en su rechazo de las religiones organizadas (aunque codificó sus propias prácticas "liberadoras" y el culto a su personalidad).

Nada que objetar. También Gandhi, tenido como el indio y el hindú por antonomasia, es, si la vista no se deja engañar por el atuendo que adoptó y fue perfeccionando a partir de 1920 -cuando cambió los trajes y corbatas por un trapo-, una mezcla de oriente y occidente en la que pesan más el derecho británico, el Evangelio, Tolstoi y Thoureau.

Si se lee, por ejemplo, The inner journey, una de las recopilaciones de discursos de Osho, se halla una mezcolanza de verdades del barquero, chascarrillos y parábolas mediocres, útiles consejos para la meditación, reflexiones que han ayudado a mucha gente y simplificaciones del diván Oriente-Occidente.

Osho dijo también un montón de sandeces -recogidas por sus discípulos a partir de sus macarrónicos discursos en inglés, base de sus libros, ya que él nunca escribió-. Profetizó una tercera guerra mundial y el fin del mundo (del que se salvarían sus discípulos) para la década de los noventa [del siglo XX]. Dijo que la humanidad acabaría viviendo en ciudades submarinas. En cualquier caso, en el ambiente contracultural posterior al 68, flower power, Osho supo encontrar su segmento de mercado entre una juventud acomodada, ávida de bofetones a la autoridad tradicional y de exóticos atajos a la sabiduría. En este medio, su discurso de que el propio ombligo es el centro del cosmos había de encontrar necesariamente una audiencia. Obsérvese que esta no es la India del altruismo (concepto ajeno a India), sino la del masaje al ego y la salvación individual.

Su afabilidad, su aspecto a medio camino del profeta y del granuja, su barba mosaica y su mirada magnética encandilaron a miles de seguidoras y seguidores, a los que daba un nuevo nombre de pila. El maestro espiritual mimaba especialmente a los ociosos hijos de millonarios. La heredera de un naviero griego fue quien adquirió el terreno sobre el que se levanta el ashram de Pune. Por todo ello, Osho, el gurú con cara de sinvergüenza -para algunos, el gurú que parodiaba a los gurús- era conocido también como el gurú de los ricos. El mismo afán con el que construía una imagen mesiánica de sí mismo -emparentándose con Budha- Osho lo empleaba para denigrar a todas las vacas sagradas de India: Gandhi era "un masoquista" y "un pervertido". La Madre Teresa era "una charlatana" y "una hipócrita". Su relación con los movimientos hinduístas, que había sido óptima, se fue degradando. El gobierno indio retiró la exención fiscal de que gozaba su opulento movimiento sectario y le quiso cobrar los atrasos.

Agobiado por la presión, Osho hizo las maletas y abandonó el ashram de Pune en 1981, para instalarse en Oregón, EE.UU. Su rancho contaba con decenas de Rolls Royce, regalo de sus seguidores, que aspiraban a que Rajneesh-Osho pudiera ser conducido en uno distinto cada día del año: se quedaron en 92. Menos es más. Las relaciones con la comunidad austera, trabajadora y conservadora del lugar fueron pésimas desde el inicio para un vividor del tamaño de Rajneesh y su comitiva de porreros iluminados. Los miles de adeptos de Rajneesh pretendían cambiar el mapa político del municipio para imponer su ley, y para hacerlo más fácil, la dirección de la secta diseñó lo que podría ser calificado como un precursor atentado bioterrorista: la comida de varios restaurantes del lugar fue contaminada con cultivos de salmonela, para impedir que los parroquianos pudieran ejercer su voto. Más de setecientos fueron hospitalizados. A eso hay que añadir la masiva violación de las leyes de inmigración por parte de los adeptos y del mismo Osho.

La deportación de Osho era inminente cuando este fue detenido con más de un millón de dólares en joyas y en metálico a punto de volar a las Bahamas. Fue encarcelado y Osho se autoinculpó de delitos menores a cambio de no volver a EE.UU. en cinco años. Rajneeshpuram, la comunidad utópica de túnicas naranjas y Rolls Royce, fue desmantelada. No había sido su mejor época: parece que fue en Oregon donde Osho se convirtió en adicto al gas hilarante y al valium, se encerró, hizo voto de silencio y durante tres años sus alelados fieles se tuvieron que contentar con el darshan o visión del gurú montado en uno de sus Rolls Royce. Su secretaria -esposa del benefactor que compró el inmenso rancho por seis millones de dólares- tomó las riendas. Cuando Osho recuperó la palabra, la pugna entre ambos fue monumental, también por las cuentas en Suiza. Al jet en el que fue expulsado de EE.UU. con su círculo íntimo le fue impedido aterrizar o desembarcar en numerosos países, entre ellos España. Terminó regresando a sus orígenes de Pune. Aunque moriría poco después.

[Fragmento extraído de un artículo:"Osho, atentado contra la espiritualidad", Jordi Joan Baños (corresponsal de Nueva Delhi). La Vanguardia.es, 21/02/2010]

dissabte, 25 de setembre del 2010

La foto iluminada

El fotógrafo enfocaba desde hacia horas a la muchedumbre desde un balcón situado en un ático de una finca que se hallaba en una esquina de la plaza. Un castillo humano se estaba elevando en el centro de la misma y era el objetivo hacia el que orientaba la cámara. Una multitud variopinta miraba absorta y fotografiaba con sus móviles y otros artilugios cómo ascendía el castillo humano. El espectáculo era singular. La gente sudaba, gritaba, se empujaba, hasta orinaba por cualquier parte, pero mostraba una gran emoción.

Un estruendo se oyó de repente: un trueno irrumpió en la fiesta, un invitado imprevisto en la noche apacible. La gente continuó riendo, chillando extasiada o asqueada de estar en esa plaza mirando, bien apretujada, viendo cómo se elevaba el castillo humano. El trueno se convirtió en un motivo más de fiesta y de dicha, como una turbulencia en un vuelo en avión.

Paulatinamente, el ruido de la masa concentrada aumentaba, mientras el castillo en construcción iba a coronar la cúspide. Un niño trepaba en esos instantes por las espaldas de las personas ya con evidentes muestras de flaqueza debido al esfuerzo de sostener otros cuerpos en sus hombros. El fotógrafo, inquieto, se disponía a fotografiar la culminación del evento: la llegada del niño a la cima de la torre de cuerpos, su saludo, la histeria de la muchedumbre que se agolpaba en la plaza, embriagada por el espectáculo, y la posterior y peligrosa bajada de las personas que conformaban el castillo. Cuando el niño se disponía a coronar la torre de cuerpos, un rayo sobrecogedor cayó del cielo y se clavó en su diminuta cabezita, dejándolo paralizado e "iluminado". El fotógrafo, horrorizado, tal vez emocionado, estaba disparando fotografías sin cesar. De repente, la luz del pequeño electrocutado se extendió por todo el castillo humano y también por toda la plaza a través de los cuerpos de las personas allí agolpadas. Es lo que tienen las aglomeraciones, todo está en contacto y se comunica: también la corriente eléctrica.


Desde la pantalla de su cámara el fotógrafo contemplaba una especie de alucinante árbol de navidad humano con sus luces, tal era la mágica escena que se podía ver en el recuadro de su máquina digital: se trataba de los cuerpos electrocutándose desde la cúspide, allí donde se hallaba el niño que coronaba el castillo, hasta la base, extendiéndose a la totalidad de las personas de la plaza. Era un espectáculo único. Los gritos de los individuos, hombres y mujeres de todas las edades, que se podían oír en la plaza eran indescriptibles. Los cuerpos danzaban convulsivamente iluminados por la descarga eléctrica, algunos ya estaban en pleno proceso de cremación.

Al final, el espacio de la plaza quedó tapizado por una masa de cuerpos calcinados mezclados con individuos con caras de espanto y aturdimiento, humeantes algunos, chamuscados otros. Y todo ello en plena noche.

La fiesta había terminado y el fotógrafo acaso había conseguido la foto de su vida.

Escrito por Espectro X

dimarts, 21 de setembre del 2010

El discordianismo y el absurdismo

El discordianismo es una religión moderna (parodia de religión según sus detractores), fundada entre 1958 y 1959 por Greg Hill (también llamado Malaclypse el Joven, o Mal-2) y Kerry Thornley (también conocido como Omar Khayyam Ravenhurst). Presenta notables similitudes con las interpretaciones absurdistas de la escuela Rinzai. El discordianismo reconoce el caos y la discordia como cualidades deseables, en contraste con la mayoría de las religiones, que idealizan la armonía y el orden.

El acta fundacional del discordianismo y libro sagrado es el Principia Discordia. Ganó popularidad debido a su papel en la novela The Illuminatus! Trilogy (1975), escrita por Robert Anton Wilson y Robert Shea. En esta obra, base del folclore esotérico hacker, se narra la lucha por el control del poder entre la sociedad secreta de los Illuminatis, que gobiernan el mundo desde las sombras, y la anárquica resistencia que lucha contra éstos, los seguidores del discordianismo. Uno de los objetivos del discordianismo es demostrar en su día a día el absurdo de los dogmas religiosos.

La filosofía del absurdo, llamada en ocasiones absurdismo, establece que los esfuerzos realizados por el ser humano para encontrar el significado absoluto y predeterminado dentro del universo fracasarán finalmente debido a que no existe tal significado (al menos en relación con el hombre). Se caracteriza así por su escepticismo en torno a los principios universales de la existencia. Por ende, propugna que el significado de la existencia es la creación de un sentido particular, puesto que la vida es insignificante por sí misma, y que la inexistencia de un significado supremo de la vida humana es una situación de regocijo y no de desolación, pues significa que cada individuo del género humano es libre para moldear su vida, edificándose su propio porvenir.

los nuevos gurús (el mercado del sufrimento)

otros comprimidos...

inventos del TBO para soportar lo insoportable

dilluns, 20 de setembre del 2010

Naufragio

Una confusión incomprensible asola el alma... La angustia indescriptible y el horror de sentirse vivo, de palparse el rostro por las mañanas ante el espejo... La radical consciencia de la futura (o inminente) muerte y de que nada quedará de uno... De que el paso por el mundo puede resultar como mínimo absurdo, delirante, las más de las veces grotesco, gris y sinsentido... Una caótica suerte de interferencias, de instantes fugaces, que terminan en una difusa nada que se desvanece. Y pese a todo continuar en el día a día, la carrera hacia ninguna parte. Saber que lo único que queda es el ahora... No cabe esperar nada. Qué difícil soportar el estar vivo sin percibir el sentido de ello. La inmediatez de todo se escapa...

Ser consciente de que sólo existe el presente puede ser insoportable. El tiempo no sólo vuela sino que es ocupado por mil y una estupideces que condenan a la asfixia mental, el aturdimiento sin esperanza ni salida.


¿Cómo escapar de este sufrimiento indecible y límite? Todo está en la cabeza y de ella no se puede salir. Uno no sabe quién o qué es, pero parece que ES. Uno es un ser irrepetible, esa parece la única certeza, y para muchos eso es hermoso y vital. No alcanzar nunca a ver esa hermosura; sólo sentir el vacío, notar el cuerpo que va degenerándose con el paso del tiempo.

Ser un perfecto desconocido para uno mismo, un náufrago que parece destinado a sufrir lo nunca escrito porque nada colma su insaciable hambre de vivir.

La vida debe de ser todo esto...

divendres, 20 d’agost del 2010

Estiércol psíquico

El que cree estar invocando a un ángel corre el peligro de ver aparecer un demonio delante de él. El diablo no sólo es terrible, a menudo es grotesco. Nos encontramos en un mundo anillado por espíritus elementales, materializaciones, estados etéreos, huevos áuricos, cuerpos astrales y egos, apariciones ectoplasmáticas, fantasmas y visiones, consciencias subliminales e inconscientes colectivos, dobles, disociaciones, desintegraciones funcionales, comunicaciones, obsesiones y posesiones, psicastenias, magnetismo animal, terapias hipnóticas, vibraciones, clarividencias, levitaciones, sueños telepáticos, premoniciones, luces post-mortem, canalizaciones, escritura automática, inexplicables llamadas a la puerta, cuerpos búdicos y diversas ocurrencias de horrible nomenclatura, que sería tedioso tener que detallar.

Estos elementos emanan de una misma sustancia oscura y prosperan por un mismo principio ardiente y psicótico: el subconsciente; un sumidero de residuos psíquicos, una especie de foso de basuras o montón de estiércol, apropiado sólo para "las raíces de las plantas" y muy lejos de la luz que las hace elevarse.

[basado en diversos fragmentos de textos de Ananda K. Coomaraswamy, modificados]

dilluns, 19 de juliol del 2010

HP Lovecraft


Un día cualquiera de verano

Los árboles se balancen agresivos por la acción de un viento ardiente en un día tórrido, irrespirable... Las personas con poca ropa se agolpan en las calles, sucias, pestilentes, con las aceras grasientas... Los borrachos gritan palabras inconexas... parecen no tener donde caerse muertos... Los ciclistas a todo trapo asaltan las estrechas aceras, y sin previo aviso se acercan enloquecidos por la espalda del incauto transeúnte: hay que apartarse, es la ley del más fuerte; están en su mundo, cada uno a lo suyo y los demás al carajo. Caras horrendas y desquiciadas, con miradas de derrota; viejas con las piernas hinchadas y curvadas andan como pueden en un esfuerzo titánico para no caer y romperse definitvamente bajo un Sol abrasador.

Las calles no pueden estar más llenas, hablan con frecuencia las personas chillando entre ellas, nadie sabe muy bien por qué pero ya es un grito amorfo y normalizado (¿Qué se puede hacer? La cohesión social ha calado hondo y nadie hace nada.) Los coches pasan con la música a todo trapo y ésta retumba en las estrechas y viejas calles; sus conductores parecen orgullosos e inconscientes de todo. Se respira un estado de odio latente entre las personas y los elementos que deambulan en el minúsculo espacio de la calle que puede estallar en cualquier momento. Pero todo esto, dicen, constituye el encanto de la vida. La exuberancia, el frenesí, los cuerpos danzando al sol, apretujados, intentando abrirse camino entre la turba.

El ruido y la furia continúan su dulce e inexorable camino a no se sabe donde. Alguna lejana golondrina dulcifica con su canto el vía crucis.

Es un día cualquiera de verano.

Escrito por Espectro X

diumenge, 18 de juliol del 2010

Santo Grial

Chapel Perilous

La Capilla Peligrosa (o Chapel Perilous, del original y más conocido en inglés) es una denominación del lugar donde se encontraba el Santo Grial en los romances artúricos, a la vez que un estado de consciencia.

Su desarrollo se paraleliza con aquel de la “psicosis” a través de la anulación de algún nudo invisible que sostiene nuestro cuidadosamente construído edificio a través del que interpretamos la realidad. Así, un derrumbe de la visión conceptual de la realidad en el que el eje estructural ilusorio que mantenía las piezas unidas ha sido expulsado del sujeto, podría tener como consecuencia la llegada a este lugar.

Aquí, dicen leyendas antiguas y modernas, todos los miedos y aquello que duerme en el inconsciente se manifiestan para poner a prueba al aventurero; dada la imposibilidad de estructurar el inconsciente a falta del centro que sostiene lo Simbólico, argumenta Jacques Lacan, este inconsciente regresará a través de lo Real. Mientras tanto, el aventurero buscará alguna verdad a través de la que sostenerse, algo que permita regresar… aunque se dice que de este terrible lugar uno regresa o bien escéptico o adoptando la Vocación Permanente de la Psicosis.

¿Quieres acercarte al Puente?
De hecho, como el Ego, es incluso posible negar que se encuentra ahí. Y aun así, todavía más parecido al Ego, una vez estás dentro, no parece haber ninguna manera de salir otra vez, hasta que de repente descubres que es el pensamiento el que lo ha traído a la existencia y que no existe fuera del pensamiento. Todo lo que temes te está esperando con mandíbulas babeantes en la Peligrosa Capilla, pero si estás armado con la vara de la intuición, la copa de la compasión, la espada de la razón y el pentáculo del valor, encontrarás ahí (dicen las leyendas) la Medicina de los Metales, el Elixir de la Vida, la Piedra Filosofal, la Verdadera Sabiduría y la Perfecta Felicidad.

Eso es lo que dicen las leyendas, y el lenguaje del mito es poéticamente preciso. Por ejemplo, si vas a ese reino sin la espada de la razón, perderás tu mente; pero al mismo tiempo, si llevas la espada de la razón pero no la copa de la compasión, perderás tu corazón. Incluso más importante, si te aproximas sin la vara de la intuición, puedes permanecer en la puerta durante décadas sin darte cuenta nunca de que has llegado. Podrías pensar que sólo estás esperando al autobús, o yendo de habitación en habitación buscando tus cigarrillos, viendo un programa de televisión, o leyendo un libro críptico y ambiguo. La Peligrosa Capilla es astuta.

[extraído de: Robert Anton Wilson - Martillo Cósmico
Publicado por: Astron Divinorum en REVISTA DE CONSPIRACION]

divendres, 16 de juliol del 2010

Lo invisible


¡Qué profundo es este misterio de lo Invisible! No podemos sondarlo con nuestros miserables sentidos, con nuestros ojos que no saben percibir ni lo demasiado pequeño ni lo demasiado grande, ni lo demasiado cercano ni lo demasiado lejano, ni los habitantes de una estrella ni los habitantes de una gota de agua... con nuestros oídos que nos engañan porque nos transmiten las vibraciones del aire como notas sonoras. Notas que son hadas que hacen el milagro de cambiar en ruido ese movimiento y, por esa metamorfosis, dan nacimiento a la música, que vuelve cántico la agitación muda de la naturaleza... con nuestro olfato, más débil que el de los perros... con nuestro gusto, que apenas puede discernir la edad de un vino. [...]

Duermo mucho tiempo, dos o tres horas, y luego un sueño -no, una pesadilla- se apodera de mí. Noto perfectamente que estoy acostado y que duermo... lo siento... lo sé... y sé también que alguien se me acerca, me mira, me palpa, se sube a la cama, se arrodilla sobre mi pecho, me agarra del cuello con las dos manos y aprieta... aprieta... con todas sus fuerzas para estrangularme.

Yo me debato, atado por esa impotencia atroz que nos paraliza en los sueños; quiero gritar, no puedo; quiero moverme, no puedo; con esfuerzos horrorosos y jadeante, trato de volverme, de rechazar a ese ser que me aplasta y me ahoga, ¡no puedo!

Y de pronto me despierto enloquecido, bañado en sudor.

[extraído de Guy de Maupassant. El Horla. El Club Diógenes. Valdemar, n 57]

Oskar ("Déjame entrar", Tomas Alfredson)
Eli ("Déjame entrar", Tomas Alfredson)

dijous, 15 de juliol del 2010

Béla Lugosi (Drácula)



NOSFERATU


El significado original de la palabra nosferatu es difícil de determinar. No hay duda de que alcanzó difusión popular a través de la novela de Bram Stoker; Stoker halló el término en cierta obra del escritor y orador británico del siglo XIX Emily Gerard, quien la introdujo en un capítulo de su obra Supersticiones de Transilvania (1885) y en su crónica de viajes La tierra más allá del bosque (1888) (la “tierra más allá del bosque” es literalmente lo que significa Transilvania en latín). Se alude a ella simplemente como el vocablo rumano para designar al vampiro; Stoker empleó el término como un calco del inglés undead o no-muerto. Esta atribución es patentemente falsa, puesto que la palabra nosferatu carece de significado conocido (aparte del introducido por la novela y las películas) en ninguna fase histórica del rumano.

Una etimología alternativa sugiere que el término proviene originalmente de los nosóforos griegos (*νοσοφορος), es decir, de los agentes transmisores de enfermedades. Esta derivación podría tener sentido cuando se observa que en varias naciones de Europa Central los vampiros eran considerados difusores de epidemias. La película de Murnau incide particularmente en el tema de la enfermedad, y su creatividad como director pudo haber sido influenciada por esta etimología. Otra teoría sugiere que la palabra significa “respiración,” un derivado del spirare latino. Una posibilidad final es que la forma que Gerard ofrece sea un término rumano bien conocido pero mal transcrito, o posiblemente un mala interpretación de los sonidos de la palabra debido a la familiaridad limitada de Gerard con la lengua. Dos candidatas a servir de origen a nosferatu son necurat (“sucio”, asociado generalmente con lo oculto) y nesuferit (“insufrible”). La forma determinada masculina nominativa de un sustantivo rumano en la declinación a la cual ambas palabras pertenecen se corresponde con la terminación ” - UL ", así que habría que hablar con propiedad del necuratul y el nesuferitul (traducibles como “el diablo” y “el insufrible”, respectivamente).

Joy Division - She's Lost Control

Nietzsche, el artillero prusiano

La acción única

Al caer la noche dice una voz
en cables y antenas (aunque no para el oído,
caracola susurrante del tiempo,
ni en lengua alguna): "Adelante, vosotros
que creéis viajar; no sois quienes el puerto
vieron alejarse, ni los que han de desembarcar.
Aquí, entre ésta y aquella orilla, mientras está
el tiempo ausente, considerar el porvenir
y el pasado con ecuanimidad.
En el momento que no es de acción ni de inacción
podéis recibir esto: La conciencia del hombre en cualquier esfera del ser, puede estar alerta, a la hora de la muerte; ésta es la acción única
(y todo momento es el momento de morir)
que dará fruto en las vidas de otros:
no penséis en el futuro de la acción.
Adelante.

[...]

[extraído de: T.S. Eliot. "Las Dry Salvages", fragmento p. III, Cuatro Cuartetos. Cátedra. Letras Universales]

eunuco hacia la locura

la felicidad consiste en asesinar a una rosa con tus dientes mientras burlas el cadáver de un EUNUCO bebiendo miel en el santo grial que hiciste con papel para recordar las aventuras que tuviste con el marqués de sade gritando HACIA los tres mundos l'amour ne connaît pas de frontières porque amarás hasta lo más putrefacto de tu amado porque gracias a LA LOCURA comprendiste el amor y gracias a la locura conociste un fugaz momento de lujuria en el horror de otros sólo sombras y quietud en el paraíso del frenesí sofoco intenso inocente suicidio mental casi una obsesión tan sólo por dejar de respirar desespero insolente asesino de sueños sofoco de mi vida ladrón de mi inspiración de ti lleno todo mi ser lleno de ti vacio cruel obscuridad eterna en el aire mi lamento sólo anhelo el día de nuestro feliz encuentro pero por ti dulce espejismo por un segundo de plenitud dejaria de ver el abismo por ti escupo el veneno que la muerte me da refugio de mi alma hogar de mi paz me acerco para entrar en ti pero simplemente no estás aún la noche me posee y de este mundo el hastío

Teenage Jesus and the Jerks-Orphans

dimarts, 29 de juny del 2010

no hay salida

irrespirable sensacion de asco, un cansancio extremo -el delirio es extremo-, ni un paso enérgico puede dar la mente, desolada y aplastada; no hay luz, todo está apagado, muerto; queda un ruido sucio, brusco, inhumano; un hierro retorcido con carne cruda pestilente incrustada ya parece una imagen gratificante; un horror callado en todas direcciones... un calor nausebundo y paralizante... algo indescriptible por indescifrablemente absurdo nos rodea permanentemente y a todas horas... ningún esfuerzo merece la pena... la suerte está más que echada en este lodazal en el que nos hallamos sumergidos... una putrefacción que muestra su cara sonriente en esos cuerpos que se doran al sol en las playas... y claro, todos estos fragmentos o piezas de realidad continúan su camino abismal y sinsentido... la risa loca quiere abrirse paso donde no hay salida; no se puede abrir ninguna puerta, todo está cerrado y bien cerrado incluso al aire libre.

Escrito por Espectro X

dimarts, 8 de juny del 2010

La sinestesia

La sinestesia (del griego “syn”, junto, y “aisthesis”, sensación) es un trastorno de la percepción en el que el estímulo recibido a través de uno de los sentidos provoca simultáneamente la sensación en otro. Una persona que padece este desorden puede, por ejemplo, “oír” los colores,”ver” los sonidos o sentir sabores al pasar sus dedos por una textura determinada. Se de manera natural en aproximadamente una de cada 2500 personas, o como resultado de la ingesta de algunas drogas psicodélicas, como la LSD o la mezcalina.

Existen dos tipos de sinestesias. La sinestesia de primer grado es la que “mezcla” las impresiones dos sentidos diferentes; y la sinestesia de segundo grado, más rara, asocia la impresión de un sentido del cuerpo a una emoción, un objeto o una idea.

En general, afecta más a las mujeres y las personas zurdas, y con alguna frecuencia estas personas experimentan además una excelente memoria. No es raro que un sinestésico presente problemas a la hora de efectuar cálculos o para orientarse. Se cree que podría haber algún factor genético asociado a este desorden, ya suele darse en miembros de una misma familia. Al contrario de lo que puede pensarse, los sujetos sinestésicos no tienen una mayor predisposición a otros procesos psicopatológicos ni una mayor inclinación hacia las artes, aunque es cierto que muchos artistas (mayormente los pintores y compositores) presentan esta afección.

La sinestesia (del griego “syn”, junto, y “aisthesis”, sensación), es un trastorno de la percepción en el que el estímulo recibido a través de uno de los sentidos provoca simultáneamente la sensación en otro. Una persona que padece este desorden puede, por ejemplo, “oír” los colores,”ver” los sonidos o sentir sabores al pasar sus dedos por una textura determinada. Se da de manera natural en aproximadamente una de cada 2.500 personas, o como resultado de la ingestión de algunas drogas psicodélicas, como la LSD o la mezcalina.

Existen dos tipos de sinestesias. La sinestesia de primer grado es la que “mezcla” las impresiones dos sentidos diferentes; y la sinestesia de segundo grado, más rara, asocia la impresión de un sentido del cuerpo a una emoción, un objeto o una idea.

En general, afecta más a las mujeres y las personas zurdas, y con alguna frecuencia estas personas experimentan además una excelente memoria. No es raro que un sinestésico presente problemas a la hora de efectuar cálculos o para orientarse. Se cree que podría haber algún factor genético asociado a este desorden, ya suele darse en miembros de una misma familia. Al contrario de lo que puede pensarse, los sujetos sinestésicos no tienen una mayor predisposición a otros procesos psicopatológicos ni una mayor inclinación hacia las artes, aunque es cierto que muchos artistas (mayormente los pintores y compositores) presentan esta afección.

La
corteza visual se encarga del análisis de la información visual recogida por los receptores existentes en la retina), la corteza auditiva analiza la información que llega del oído, etc. Pero desde todas estas áreas sensoriales también se envían señales a otras áreas corticales denominadas “áreas asociativas”, en donde se relacionan características como forma, tamaño, color, etc. Esta asociación entre diferentes estímulos sensoriales permite, por ejemplo, que podamos encontrar un objeto con unas características determinadas de forma y tamaño mediante el tacto, sin la ayuda de la vista, dentro de un conjunto de objetos de formas y tamaños diferentes. Estas asociaciones ocurren en todas las personas, independientemente de que presenten o no sinestesia.

Pero en los sinestésicos ocurre algo más. Varios científicos suponen que la existencia de conexiones anatómicas no habituales (una especie de “cortocircuito”) en el cerebro de una persona con este trastorno conectan unos sistemas sensoriales con otros. Hasta hoy se desconoce el lugar exacto de estas conexiones, pero algunos estudios efectuados empleando técnicas de imágenes sintéticas en vivo (como la tomografía por emisión de positrones), hacen suponer que estas conexiones se encuentran entre diferentes áreas sensoriales de la corteza cerebral.

Un experimento llevado a cabo con un grupo de sinestésicos que asociaban colores con palabras, permitió ver las diferencias entre el proceso mental de estas personas y las de un cerebro normal. Cuando las personas sinestésicas oían una serie de palabras (que su cerebro asocia con colores determinados), presentaban actividad en áreas de la corteza visual además de en las áreas implicadas en el procesamiento del lenguaje. Es decir, se activaban zonas del cerebro encargadas del proceso de la información visual relacionadas con el análisis del color. El grupo de control, en cambio, no solo no presentó actividad alguna en las áreas de la corteza visual al escuchar las palabras ni siquiera al pedirles que imaginaran un color asociado a una palabra.

Esto demuestra que la sinestesia tiene una base fisiológica, y que muy posiblemente no existan dos cerebros sinestésicos iguales, ya que las asociaciones que se establecen son diferentes en cada caso.

Si estas teniendo extrañas visiones o escuchas los colores, posiblemente seas uno de los poseedores de un cerebro sinestésico.


[Fragmento extraído de NeoTeo; ABC.es; Sinestesia, un cruce de cables en el cerebro, por Ariel Palazzesi, lunes 28 de enero 2008]












Nosferatu

Munch: Melancolía
Munch: Melancolía

Editors - You Don't Know Love

dilluns, 7 de juny del 2010

Encender y apagar

Se encienda lo que se encienda [porque todo se enciende y se apaga]... el ordenador, la televisión, el móvil... se nota rápidamente la imbecilidad del mundo en el que uno se haya inmerso. No hace falta pensar demasiado [sólo un hilo de consciencia permite que se perciba la broma espantosa]. Estos aparatitos conectan a las personas directamente con la nada, una nada que llena las cabezas con un "vacío relleno" de tonterías, extenuante, que no es poco.

Se trata de una pesadilla (muy sofisticada y cambiante, eso sí) sin escapatoria. Pero parece que es la única salida para soportar la realidad, para evitar el contacto (visual, táctil...) con las personas y las cosas. Es el triunfo del asco por la especie humana.

Esta tendencia es la imperante y resulta irresistible: el aplastamiento virtual y abstracto lo devora todo.

Hay que intentar no volverse loco.

Como siempre, pensar de este modo parece ser lo desviado. Cabe recordar que existe una cohesión del pensamiento individual y social que lo ordena todo, por muy aberrantes e indigestos que sean los delirios que se quieran incrustar en nuestras maltrechas cabezas de manera progresiva. No importa: con el tiempo toda la imbecilidad emanada por los controladores / creadores de la ficción pasajera del momento nos parecerá razonable: ahí empieza la locura. Y no hay escapatoria.

Todo acaba siendo aplastantemente correcto y no hay marcha atrás.

En este contexto, hay que apagar la luz, cerrar los ojos y pensar.

Wilco - Impossible Germany

Slipknot - Duality

The Horrors - Jack the Ripper Music Film