divendres, 20 d’agost de 2010

Estiércol psíquico

El que cree estar invocando a un ángel corre el peligro de ver aparecer un demonio delante de él. El diablo no sólo es terrible, a menudo es grotesco. Nos encontramos en un mundo anillado por espíritus elementales, materializaciones, estados etéreos, huevos áuricos, cuerpos astrales y egos, apariciones ectoplasmáticas, fantasmas y visiones, consciencias subliminales e inconscientes colectivos, dobles, disociaciones, desintegraciones funcionales, comunicaciones, obsesiones y posesiones, psicastenias, magnetismo animal, terapias hipnóticas, vibraciones, clarividencias, levitaciones, sueños telepáticos, premoniciones, luces post-mortem, canalizaciones, escritura automática, inexplicables llamadas a la puerta, cuerpos búdicos y diversas ocurrencias de horrible nomenclatura, que sería tedioso tener que detallar.

Estos elementos emanan de una misma sustancia oscura y prosperan por un mismo principio ardiente y psicótico: el subconsciente; un sumidero de residuos psíquicos, una especie de foso de basuras o montón de estiércol, apropiado sólo para "las raíces de las plantas" y muy lejos de la luz que las hace elevarse.

[basado en diversos fragmentos de textos de Ananda K. Coomaraswamy, modificados]